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Cuidar la casa común. Frenar el saqueo

Que nuestra civilización ejerce sobre los ecosistemas de la Tierra una gran presión y este nos la devuelve de una forma u otra, es una evidencia que no podemos negar. Ya sabemos que los virus del ébola, el SARS o el VIH han saltado de los animales a los humanos después de la destrucción masiva de selvas y bosques tropicales. Lo mismo podemos decir de la actual pandemia.

“El 70% de los últimos brotes epidémicos han comenzado con la deforestación”

 Las prácticas de deforestación intensa, que se hacen siempre en nombre de la economía a corto plazo tienen efectos devastadores no sólo para los ecosistemas.

Cada año, el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra se adelanta. Y nos recuerda que gastamos recursos naturales, a MUCHA Velocidad. Nuestro planeta entró en números rojos en 2020 el 27 de mayo. A partir de ese día, todos los recursos que consumíamos se sumaban al déficit en la cuenta de resultados del planeta.

Lo que hemos aprendido con el COVID 19 es que el cuidado de los ecosistemas y de la diversidad deben incluirse entre las acciones prioritarias en el abordaje de Pandemias.

Hay diferentes causas del deterioro tan intenso que sufre la biosfera. Nuestra forma de producir alimentos es una de las principales. Las granjas industriales de animales, en muchos casos para alimentarnos y en otros, más grave si cabe, para vestirnos son focos de epidemias y pandemias.

Recordad que, por ejemplo, debido al COVID 19 se han sacrificado 17 millones de visones en Dinamarca, que tiene una población de animales humanos tres veces menor. En España también se han debido sacrificar algunos millones.

La ingente cantidad de piensos y pastos necesarios para alimentar la producción industrial de carne es uno de los principales factores de deforestación mundial.

Al cortar la selva para remplazarla por agricultura intensiva y contaminante, los animales que viven en esos lugares sufren alteraciones por la transformación de sus hábitats. Son especies con las que antes no estábamos en contacto las que ahora pueden transmitir nuevas enfermedades.

Y es que pasar de tener una foresta tropical a un cultivo, con abonos y fitotóxicos ajenos a ese ecosistema, lo altera permitiendo que algunos animales sirvan de vectores para transmitir virus.

Además de efectos colaterales como la resistencia a antibióticos debida a que la ganadería industrial es la principal consumidora de antibióticos en el mundo. España es el país de Europa donde más se utilizan.  Según la OMS, la resistencia a antibióticos podría provocar más muertes que el cáncer en 2050. Otro problema sanitario a abordar.

Un dato muy llamativo y preocupante del que se ha hablado poco: la biomasa en Carbono de la humanidad y de los mamíferos que nos acompañan (domésticos y ganado, como vaca y cerdo) supone el 96% de la la biomasa total en forma de carbono de estos animales en la biosfera (Bar-On YM et al., 2018). Mientras que los silvestres suponen un escueto 4%.

De hecho, entre el 75% y el 80% de la superficie agraria mundial se destina a producir alimentos para animales. Otro tanto ocurre con las aves de corral, que triplican en biomasa a las silvestres.

Y pensemos que toda la vida en el planeta descansa sobre los productores primarios, es decir las plantas, siendo la biomasa actual de la vegetación natural, tan solo, la mitad de la vegetación potencial que deberíamos tener.

En resumidas cuentas, producimos múltiples extinciones al ocupar/transformar el territorio como lo hacemos. La tala de árboles mata directamente algunas especies, pero, sobre todo, perturba a muchas mas por la incursión destructiva en su espacio vital.

Estamos siendo responsables de la sexta mayor extinción de especies de la que se tiene evidencia científica. Están desapareciendo cada año 100 especies por cada millón de especies existentes.

Es decir, conservar y recuperar los ecosistemas naturales es una prioridad, tanto por razones socio-ambientales como porque pueden actuar como cortafuegos de epidemias y pandemias. Los propios ecosistemas nos brindan el servicio de limitar y regular la posibilidad de que animales infectados transmitan enfermedades.

              -Necesitamos Tratados Internacionales que protejan la Biodiversidad. Adoptar medidas en que participen comunidades locales y, especialmente, comunidades indígenas que han cuidado estos espacios de forma sostenible.

              – Reducir el consumo de carne y lácteos, porque hay que frenar la deforestación y esas son medidas imprescindibles contra la crisis climática y de biodiversidad.

              -Poner en marcha programas de recuperación de especies, yendo a las causas de su declive y atajar aquellas actividades que impactan negativamente en la biodiversidad.

              -Frenar la especulación urbanística y la sobredimensión de infraestructuras. Porque consume muchos suelos necesarios y además fragmenta el territorio con consecuencias indeseables en ecosistemas y especies.

              -Cambiar los sistemas de producción agroalimentaria, abandonando la agricultura y ganadería intensivas en pro de sistemas agroecológicos y sostenibles, que no comprometan el funcionamiento de los ecosistemas naturales.

En España tenemos que abordar la crisis de determinados territorios rurales (España vaciada) fortaleciendo a la población rural como agente clave que conoce su entorno y sabe conservarlo.

El equipo de Rockström, (Instituto de Resilencia de Estocolmo) estableció 9 límites, sobre los que se estimaron unos umbrales, por encima de los cuales los cambios que se produzcan nos pueden poner en aprietos. Estos son:

El [CO2] en la atmósfera, las nuevas sustancias químicas (Xenobióticos), la concentración de [O3] estratosférico, la carga de aerosoles y contaminación química, la acidificación de los océanos, los ciclos biogeoquímicos del N y del P, la disponibilidad de agua dulce, los usos del suelo (Proporción de tierras cultivadas), y la pérdida de diversidad biológica.

Todos estos límites son interdependientes por lo que sobrepasar uno de ellos puede llevar a rebasar otros. Así que hay que establecer un marco de seguridad para NO traspasarlos.

En situación de emergencia tenemos:

 La diversidad biológica y los ciclos biogeoquímicos del nitrógeno y el fósforo, lo que está relacionado con los usos del suelo.

Ello está relacionado con la agricultura y ganadería intensivas. Más de un tercio de la superficie de la tierra y más de un 70% del agua que se extrae se dedican a este fin.

El año 2019 y este pasado año han saltado algunas alarmas en relación a la situación de estos límites planetarios. Si observamos la situación a nivel global, se están desencadenando cambios en comportamientos funcionales de la biosfera que puede que no sean reversibles. Las consecuencias pueden ser peores que las de una pandemia vírica. Estos cambios son:

A) Sequias en la Amazonía

B) Reducción del hielo ártico

C) Ralentización de la circulación oceánica en el Atlántico

D) Fuegos y problemas fitosanitarios en bosques boreales

E) Muerte de arrecifes de coral

G) Pérdida de la capa de hielo de Groenlandia

H) Descongelación del permafrost: la fusión del permafrost en latitudes altas libera enormes cantidades de CH4, gas de efecto invernadero 20 veces mas potente que el CO2

J) Pérdida de banquisa y Retroceso del Hielo antártico.

Estamos viendo el deterioro progresivo y, a veces brusco, de recursos vitales como la diversidad, el aire, el agua o el suelo. Y por justicia intergeneracional deberíamos trabajar para que dentro de 50 años nuestras hijas y nietas tengan, como mínimo, un acceso a los recursos similar al que nosotros disfrutamos.

Kate Raworth en su trabajo: Un espacio seguro y justo para la humanidad, se preguntaba si todas podríamos vivir dentro de un hipotético donut, entre el techo planetario que marca las condiciones de habitabilidad de nuestro entorno y un suelo social, que es el que permite una vida mínimamente digna.

La rosquilla que propone Raworth, no es una guía de políticas concretas, sino más bien una manera de analizar la situación para orientar las decisiones. Su modelo se basa en una imagen muy sencilla: la humanidad debe vivir dentro de un donut. En el interior de la rosquilla se encuentran las necesidades básicas para el bienestar: Alimentación sana, accesos al agua potable, vivienda, energía, sanidad, educación, igualdad de género y libertad política, entre otros.

El límite exterior de la rosquilla representa el techo ecológico. En medio, está lo que nos comemos es decir lo que necesitamos para disfrutar vidas dignas y saludables sin poner en peligro nuestra casa común que es la biosfera.

 Para lograrlo, tenemos que construir entre todas, el bien común; establecer medidas, marcos normativos, políticas, que hagan más probable traer a las personas al interior de ese espacio seguro y justo que decía Raworth. El momento histórico que nos ha tocado es de verdadera emergencia. Y a todas nos toca, aunque en distinta medida, la responsabilidad de abordarlo y resolverlo.

Por tanto, hay que tomar decisiones y actuar, tanto a nivel de gobernanza global como local.

En algunas ciudades ya se han puesto manos a la obra, planificando su propia rosquilla de bienestar. Es el caso de Amsterdam, que anunció en 2020, en plena pandemia, que iba a adoptar el ‘modelo donut’ de Kate Raworth. Planean una reducción drástica en el uso de recursos y materiales. Y quieren salir de la recesión asegurando que reducirán un 50% el consumo de nuevos materiales en la próxima década.

Depende de nosotros en última instancia, tanto colectiva como individualmente, que se generen los cambios necesarios para minimizar los riesgos a que nos enfrentamos.

Artículo publicado en Ecologismo de Emergencia el 10 de abril 2021

Los subtropicales de la Axarquía contra su propia supervivencia

Hace unos días, la delegada de la Junta en Málaga, Patricia Navarro, nos ofreció en primicia una noticia: la Junta de Andalucía espera tener listo el trasvase de La Viñuela este verano. Explicó que se iniciarían en breve las obras, tras adjudicar la obra de bypass de Churriana, para lo que cuentan con un presupuesto de 1,4 millones €. El bypass de Churriana, -afirmaba-, permitirá traer agua del embalse de La Concepción, en la costa occidental hasta La Viñuela.

Atiende así a la demanda de los productores de la Axarquía, que quieren tener acceso a mas agua. Ese es el motivo para plantear un trasvase desde La Concepción hasta el pantano de La Viñuela: Atender una demanda en lugar de controlar una oferta sobredimensionada. ¿Cómo podrán, los hijos de los productores que ahora cultivan aguacates y mangos, seguir ganándose la vida cuando sean ellos los responsables de las explotaciones, si no se para pronto esta dinámica destructiva que amenaza con dejar un erial en herencia?

No se puede seguir extrayendo agua por encima de la capacidad total del sistema hídrico. Y se lleva haciendo desde hace mucho, con la evidente consecuencia de poner en peligro el futuro del sector, tan dependiente de aportaciones extras de las que no se dispone.

En las cuencas mediterráneas andaluzas, donde se ubica el pantano de la Viñuela la situación es la siguiente:

 Capacidad Total (Hm3)Año Actual  Año AnteriorMedia de los 10 últimos años
Cuenca Mediterránea Andaluza1174543623682
 100%46´2%53%58%

Lo que evidencia que, a pesar de las intensas lluvias con que ha comenzado el año, el agua embalsada mengua a ojos vista, año tras año, aunque los responsables de las políticas hídricas e hidráulicas en la consejería, no quieran verlo. Las demandas no pueden ser ilimitadas, ni se puede ofrecer un aumento permanente de permisos de extracción, trasvases de lugares donde tampoco sobra, o vender la idea (como así hace la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible) de que se pueden sumar recursos para ampliar regadíos, si se impulsan los tratamientos terciarios en las Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) que permitan la utilización de aguas regeneradas. Por este procedimiento no se pueden recuperar grandes volúmenes, como para pretender ampliar regadíos.

Las medidas que se van adoptando van habitualmente enfocadas a seguir incrementando la oferta, y se basan en la realización degrandes obras hidráulicas; presas, embalses, diques, trasvases o canalización de los ríos. Por supuesto que optimizar los sistemas de riego es imprescindible y evitar pérdidas, pero, es imprescindible replantear los regadíos actuales y adaptar el número de Hectáreas a la capacidad de nuestras cuencas y acuíferos de mantenerlas y mantenerse. Porque hay que poner el foco en el deficiente estado de las cuencas hidrográficas y posibilitar la recuperación y conservación del buen estado ecológico de los ecosistemas acuáticos y de ribera, además de evitar la sobreexplotación.

Y es que, a pesar del avance que supuso la Directiva Marco de Aguas (DMA) para comprender el ciclo integral del agua, se sigue gestionando como si fuera un bien ilimitado. Estamos desbordando la capacidad de recuperación de ese ciclo y poniendo en peligro no sólo el abastecimiento humano, sino también la conservación y preservación de humedales, acuíferos, ecosistemas fluviales, etc. Los ecosistemas de agua dulce y su biodiversidad se encuentran entre los más amenazados por el calentamiento global y el cambio climático en marcha.

Una de las principales consecuencias del cambio climático, especialmente en la cuenca mediterránea, es un aumento de las sequías y de la temperatura, y por lo tanto el agua va a ser un bien cada vez más escaso, tanto por su falta como porque las reservas están cada vez más contaminadas. Por ello, no es lógico que desde las Confederaciones Hidrográficas y gobiernos locales, autonómicos o centrales se siga sin cambiar la tendencia. Las acciones deberían ir justo en la dirección contraria, evitando la construcción de nuevas presas, de nuevos embalses o de trasvases. A nivel mundial se está promoviendo la demolición de infraestructuras obsoletas. Por esa misma razón se debería desistir de seguir construyendo presas, embalses o sistemas de tuberías para trasvasar un agua que supuestamente “sobra” en un lugar, para llevarlo a otro en el que falta. La terminología usada de cuenca excedentaria o deficitaria no deja de ser una tremenda falacia. Los productores de la comarca acabarán pagando el error de intensificar los regadíos y exigir un agua de la que no se dispone. Vamos al colapso hídrico porque se lleva mucho tiempo gastando mas agua de la que hay y el déficit hídrico es muy evidente.

Apoyar al sector de los subtropicales en la Axarquía malagueña implica trabajar para lograr un sector sostenible en la actualidad para que pueda tener futuro. Sin duda se deben incluir en los balances, la disponibilidad de recursos necesarios para producir esos frutos subtropicales que tanto éxito tienen, que son SUELO, AGUA Y DIVERSIDAD. La verdadera protagonista ahora es el agua, por ser el recurso limitante, aunque los otros dos también peligran, pero, al menos, hay que plantear restricciones a la extensión del riego y asegurar y mejorar la eficiencia del mismo en las zonas que ya cuentan con él. No son admisibles incrementos de superficie de riego. Si los principales interesados, los productores, no lo entienden; y la administración -que debe estar atenta a ello- no lo controla, el futuro de la comarca será incierto.

El pantano de la Viñuela, es el que presenta un porcentaje menor de agua embalsada de todos los embalses de la provincia, con 31´38%. El de la Concepción, el que mas (74´41%). Pero esto no significa, ni mucho menos, que en la Concepción sobre agua y esta se pueda derivar para contentar a los productores de frutos subtropicales en una zona que no es tropical y que mediante la acción humana acabará siendo subdesértica.

Aunque se pueda reutilizar agua depurada tras poner en marcha los tratamientos terciarios en las estaciones depuradoras, el grueso de la respuesta, al final está en la extracción y consumo de agua subterránea de un modo insostenible. De manera que se reproduce el modelo del poniente almeriense de no contención del crecimiento de la superficie invernada con las consecuencias negativas que todos conocemos a nivel del acuífero.

En la Axarquía existe un incremento de superficie cultivada de subtropicales muy elevado con casi 13.000 hectáreas y este incremento se ha dado por encima de la cota de 140 m., que era la contemplada para la gestión hidrológica de la cuenca.  Lo que ya supone un incumplimiento flagrante y ese incremento ha supuesto más producción, pero también más limitación del recurso para el resto de regantes que sí están ajustados a la norma. Además, el subir en cota conlleva bombeos que requieren consumos de energía.

Se está poniendo en peligro la viabilidad de los subtropicales en la comarca en el medio y largo plazo. La Junta de Andalucía, en manos del PP ahora, pero también en las del PSOE anteriormente, ha aplicado una mirada cortoplacista e insostenible que no contempla un mañana para la comarca.

Y es que, una gestión sostenible implica que la actividad sea económicamente viable ahora y en el futuro. Y no podemos dejar de actuar en consecuencia ahora que lo sabemos.

Publicado en Revista El Observador el 1 de febrero 2021

La singularidad de una Sierra que quiere ser Parque Nacional: Sierra Bermeja

Hace bastantes años que se constituyó una Plataforma para reclamar y defender la declaración de la Sierra Bermeja, situada al occidente de la provincia de Málaga y en el extremo occidental de la Cordillera Bética, como Parque Nacional, la máxima distinción como figura de protección ambiental.

La sierra está formada por una roca especial, que es la peridotita, sobre la que cabalgan unos ecosistemas también únicos: los ecosistemas serpentínicos. Por ello fue solicitada formalmente su protección como Parque Nacional ya en 2007. La peridotita representa, una de las intrusiones de rocas ultrabásicas más extensas y mejor expuestas del mundo, con una gran visibilidad internacional debido a que constituye un laboratorio natural excepcional para el estudio del manto terrestre subcontinental.

Encarna esta sierra, de manera incontestable, un ecosistema singular aún no representado en el catálogo de Parques Nacionales. En la Plataforma, los colectivos científicos y sociales que la constituyen, convencidos del interés y valores específicos que contiene, se han esforzado en tareas de estudio, análisis pormenorizado de endemismos, de la biodiversidad que contiene, de las peculiaridades del afloramiento ultramáfico que le confiere su rareza y de las rocas peridotíticas que la configuran y que le otorgan unas características muy especiales. También se han esforzado en difundir y explicar el resultado de tales estudios, con la intención de que se conociera y reconociera que cumple de forma impecable con los requisitos de representatividad, naturalidad, continuidad superficial, escasa intervención humana y viabilidad futura, todos los que se precisan para ser declarada P.N.

Sin embargo, la propuesta que llega ahora a término es la de Parque Nacional para la Sierra de las Nieves, colindante con la Bermeja, pero siendo los ecosistemas que pueden considerarse «únicos» o «irrepetibles» en la misma, de una superficie muy reducida. Se ha incluido en el proyecto de ley, además de los PINSAPARES de esta sierra de las Nieves, los ECOSISTEMAS SERPENTÍNICOS (vegetación y flora sobre PERIDOTITAS) incorporándose poco mas de un tercio de la Sierra Bermeja, la que sí es, en toda su extensión, representante de esa rareza geológica.

En mayo de 2018 participé en el debate en la comisión de Medioambiente y Ordenación del Territorio del Parlamento andaluz sobre la propuesta para impulsar la declaración de la Sierra de las Nieves como PN, en la que se tomaba una pequeña parte de esta sierra Bermeja con la intención de cubrir lo que le faltaba a la sierra de las Nieves para cumplir con los requisitos que se requerían, añadiéndole algunas elevaciones de Sierra Real, de manera que así se incorporaba la complejidad del sustrato peridotítico, por ser la presencia de peridotitas en la Sierra de las Nieves, testimonial. Y es ese característico sustrato el responsable de la peculiaridad de sus especies endémicas, que no se dan en otros lugares y que se manifiesta en hábitats, especies y elementos geológicos singulares.

Así que no se ha incorporado el rico territorio de Sierra Bermeja, sino únicamente una muestra relativamente pequeña, al proyecto de ley de declaración de PN de Sierra de las Nieves, siendo la Sierra Bermeja la que mejor representa los excepcionales ecosistemas que se ubican en un sistema geológico también excepcional.

Solo tres pequeñas zonas de Sierra de las Nieves y de sus sierras más cercanas son únicas por los ecosistemas representados: los sabinar-enebrales oromediterráneos con pinsapos (unas 100 hectáreas), el quejigal adehesado (unas 500 hectáreas) y el alcornocal con pinsapos (éste fuera de la Sierra de las Nieves propiamente dicha, unas 100 hectáreas). Para solventar esta deficiencia, se añadieron ecosistemas limítrofes como es el caso de las peridotitas de Sierra Bermeja. En la propuesta de Parque Nacional Sierra de las Nieves, al que finalmente no se ha incorporado el nombre de Bermeja, se han añadido 10.000 hectáreas de Sierra Bermeja -un 35%-, fragmentando una Zona de Especial Conservación Europea, una montaña compacta en su constitución geográfica e histórica, sin justificación científica que lo avale.

La Plataforma ha solicitado en multitud de ocasiones ante la administración una serie de modificaciones que incorporasen lo que aporta este territorio excluido, comenzando por el propio nombre, en atención a la imprescindible aportación de esta montaña malagueña. O, por ejemplo, en caso de no modificar los límites decididos, que la Zona Periférica de Protección del futuro parque nacional incluyera la totalidad de la ZEC “Sierras Bermeja y Real” excluida, y la ZEC “Los Reales de Sierra Bermeja”. O convertir la A-397 en carretera paisajística, dotándola de los conectores ecológicos necesarios para garantizar la permeabilidad de la vía. La voluntad de dialogar sobre expectativas y potencialidades ha sido permanente por parte de la plataforma, pero no se ha visto colmada.

Con la propuesta de Parque Nacional Sierra de las Nieves que finalmente llegará a la mesa del Consejo de Ministros antes de su debate en el Congreso, NO quedarán fielmente representados los ecosistemas serpentínicos, y al fragmentar el territorio a conservar, se va “a la contra” de las actuales políticas de conservación. En la etapa del proceso en que se ha abierto a la participación, se han alegado las razones para sumar el territorio mas representativo y singular, sin que haya habido reconocimiento de esas razones (que son científicas y no políticas) o la mas mínima concesión. Queda fuera de la propuesta de Sierra de las Nieves el único bosque de pinsapos sobre peridotitas del mundo.

Incorporar la Sierra Bermeja (con 30.000 hectáreas continuas de peridotitas, con pinar-coscojar endémico, con matorral serpentinícola exclusivo y con su pinsapar serpentinícola único en el planeta) a los territorios de Sierra de las Nieves sería una propuesta Bermeja + Nieves, mucho más grande y sólida, pero no ha habido interés político en defender esta fórmula. No ha habido en toda la tramitación del anteproyecto y proyecto de ley, voluntad de diálogo y de aceptar los dictámenes científicos y la presión social por parte de las administraciones responsables.

A pesar de no haber sido escuchada, la plataforma Sierra Bermeja Parque Nacional ambiciona que se proteja el territorio. Que se le otorgue la distinción a la Sierra de las Nieves, pero que se haga sin marginar a la SIERRA BERMEJA. Queremos un GRAN PARQUE NACIONAL para Málaga, para Andalucía y en interés de la sociedad.

Artículo publicado en el blog de Público.es «Ecologismo de Emergencia» el 23 de enero 2021

LA MARISMA QUE DESAPARECIÓ BAJO UNA MONTAÑA TÓXICA EN SOLO 50 AÑOS. Una de las tragedias onubenses

Estos días se han congregado más de cien colectivos, protestando a las puertas del Ayuntamiento de Huelva para mostrar su rechazo a la intención de la empresa Fertiberia de enterrar los fosfoyesos, y rechazando el proyecto presentado en la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) que sí ha recibido el visto bueno del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico porque, -afirman-, pretende cubrir con una fina capa de tierra las miles de toneladas de fosfoyesos que se han depositado durante tantos años. El otorgamiento se condiciona a numerosas cuestiones ambientales de la DIA, y supone para la ciudad de Huelva el enterramiento definitivo de los fosfoyesos en las marismas y su permanencia geológica en un problemático futuro.

La ciudad de Huelva se asienta en una gran llanura litoral donde abundan las marismas, caños, lagunas y esteros, junto a zonas de arenas. La estructura sedimentaria es de elementos muy finos (arcillas), y expuestos a dinámicas de flujo continental y marítimo, con materiales aún no consolidados. Su situación en la confluencia y desembocadura de los ríos Tinto y Odiel explica algunos de los riesgos que existen, como consecuencia del grave conflicto ambiental generado. Son necesarias medidas urgentes, ineludibles y costosas para neutralizar la enorme montaña tóxica de fosfoyesos que se ha acumulado a lo largo de mas de cuatro décadas, sobre fangos poco compactados y arenas embebidas en agua. Una montaña originada por la acumulación de materiales industriales que es una de las mayores del mundo. Tras su clausura se ha mantenido la zona en permanente riesgo de desastre ecológico. Un riesgo de gran magnitud que podría dejar pequeña la devastación ya vivida en Aznalcóllar.

 Fertiberia obtuvo en 1968 la concesión para verter sus residuos a la Marisma del Tinto, y lo hizo hasta que en 2004 el Ministerio de Medio Ambiente declaró caducadas las concesiones de los terrenos en que se asientan las enormes balsas. Entre 700 y 1000 hectáreas, la misma extensión que la ciudad de Huelva y a escasos 500 m. de sus viviendas. Tiene entre 80 y 100 millones de toneladas de residuos, en su mayoría fosfoyesos, que son un subproducto resultante de la fabricación de fertilizantes fosfatados.*[1] Antes de la concesión, la marisma estaba limpia. Pero después de contaminar tanta extensión y durante tanto tiempo, no va a ser técnicamente posible descontaminar y volver a dejar limpia la marisma como así están exigiendo los colectivos. Son cosas de la entropía: imposible volver al punto de partida tras el disparate consentido durante tantos años.

El Polo Químico suele dividir a los ciudadanos entre los que lo ven como motor económico de la ciudad (por los puestos de trabajo que genera) y los que lo ven como su primer problema al afectarles a su salud (las balsas emiten una radiación 27 veces por encima de lo permitido, muy por encima de la legislación española y la directiva europea) o destruir los ecosistemas que circundan la ciudad.

El dilema ya está servido: Es un hecho que no se debió permitir el vertido continuado, durante décadas, de residuos tan tóxicos a las puertas de la ciudad y en zona tan frágil. De hecho, en ningún otro lugar. Y también es un hecho que la insistente petición ecologista de que “quien contamine, pague” nunca se cumple, porque una vez rotos los equilibrios ambientales, no se vuelve a la situación de partida y el destrozo nunca se repara. Pero a las amenazantes balsas, hay que buscarles una enmienda que no genere otros problemas.

Por eso, respecto a la DIA, en este caso, como en los demás, se analizan distintas alternativas. Lo que ha aceptado el Ministerio es que se encapsule la zona de vertidos, no que se regenere, que es lo que piden desde asociaciones ecologistas y ciudadanas de Huelva. Regenerar la marisma con garantías no es fácil y supondría mover los fosfoyesos. Pero, si se trasladasen los fosfoyesos para limpiar la marisma ¿qué hacer con ellos? ¿Dónde depositarlos? Aunque el sellado in situ sea una mala solución, es evidente que implica menos riesgos que el que significa trasladar todos los vertidos tóxicos a otro lugar. Asumiendo, claro está, que se ha evaluado con rigor y con las herramientas que existen para ello, (Mejores Tecnologías Disponibles que suelen decir las empresas). Existe la posibilidad de pedir otra evaluación de riesgos de las distintas alternativas de gestión, para tener una opinión independiente y cualificada aparte de la de la empresa y la del ministerio. La Universidad de Huelva cuenta con equipos de investigación que han trabajado sobre ello.

Pero es evidente que NO se resuelve el problema porque no hay una solución óptima para unos vertidos que no se debieron autorizar, y menos durante tanto tiempo de acumulación y lo único que ya se puede hacer es convivir con el riesgo; al que –en teoría- pretenden mantener dentro de un rango asumible.

Las alternativas que suponen mover el suelo o los sedimentos contaminados se suelen desechar, al ser más peligroso mover el material y acabar trasladando el problema a otro sitio. No es un volumen pequeño que se pueda llevar a un vertedero, son muchas hectáreas de balsas (entre 700 y 1000 Has). Y, asumido que no se mueve, lo que queda es actuar in situ. En general, se suele optar por soluciones ”ingenieriles” aunque para determinados contaminantes como metales pesados y petróleo pueden funcionar tratamientos biológicos. Aquí no es el caso. Demasiado contaminante y extensión. Ante eso, lo propuesto es una especie de sellado de las balsas (encapsulado) que limite las pérdidas, posibles infiltraciones, límite riesgos de rotura y otros posibles problemas. Como se sabe que eso no es seguro y con el paso del tiempo puede haber rotura e infiltraciones, quizá gases también, se propone vigilancia a 30 años, aunque después de ese tiempo el riesgo va a persistir. Para fijar taludes tiran de vegetación, que de camino queda bien. No se puede descontaminar a 0. Se descontamina hasta que el riesgo se considere aceptable para la salud de las personas y del ecosistema. Dónde esté ese límite aceptable no creo que nadie lo sepa con certeza.

Es la solución menos mala dada la situación. Por supuesto siendo muy exigente con la ejecución y con “el aval” que garantice que los riesgos se mantendrán en “límites aceptables”. Se debe exigir a Junta y Ministerio que consideren adecuadamente el riesgo que de verdad es asumible para la ciudad de Huelva y en consecuencia, que exijan a Fertiberia el máximo rigor en el encapsulado de suelos (que quede con la estanqueidad garantizada) y que aporte el montante que se considere necesario para su mantenimiento a futuro, asegurando que ese dinero no se pueda dedicar a otra cosa. No sé si los 65 millones € exigidos como fondo de garantía, son garantía suficiente, pero tendría que ser depositado en un banco para estos fines y estar disponible para los imprevistos y los probables incumplimientos que tenga el proyecto y su monitorización durante 30 años. Con certeza es una cantidad pequeña para los daños ocasionados y los riesgos que sufrirán generaciones de onubenses. Pero ¿qué criterio se podría usar para declarar una cantidad como razonable y suficiente?

Conclusión: Es una actividad que no se debería haber permitido y por la que Feriberia, además de remediar debe compensar a la ciudad de alguna manera. Al dar el Ministerio por bueno el proyecto, tendría que argumentar porqué considera que se han evaluado suficientemente los riesgos con los que tendrán que convivir los onubenses y su ecosistema de marismas.

Quiero aclarar que, coincidir, en un marco de evaluación de riesgos comparativos, que un confinamiento sea la solución menos mala en el corto-medio plazo, no blanquea la desastrosa gestión que Fertiberia ha hecho en Huelva y los daños ambientales y para la salud de las personas que ha producido por decenios. Además, en ese mismo sentido, habría que preguntar al Ministerio de Transición Ecológica, Dirección de Biodiversidad y Calidad Ambiental cómo es que se conceden permisos para que vengan 70.000 toneladas de residuos peligrosos procedentes de territorio extracomunitario, de Montenegro concretamente, hasta Nerva, y que se sumarían a otras 40.000 ya depositadas a comienzos de este año.  Se incumple así la premisa de la que parto en este artículo: la de que se traten los residuos allí donde se producen.

El vertedero de Nerva iba a destinarse a tratar los residuos de Huelva, Sevilla y Cádiz. Pero se ha convertido en el basurero de Europa, un vertedero de residuos tóxicos y peligrosos a 700 metros de las casas del pueblo. Se esperan más envíos desde Montenegro hasta completar la operación de “limpieza” (bastante cuestionable) de 150.000 toneladas de residuos, el equivalente a 15 torres Eiffel, repartidas en 1,7 hectáreas. Y esta situación es contradictoria con la que se plantea para Huelva capital.

*[1] Respecto a lo que ha sucedido tras caducar las concesiones, hay que apuntar alguna cosa que amplíe el foco.  Y es que Fertiberia ha pasado a comprar su materia prima (ac. Fosfórico) a Marruecos. Lo ha hecho al no poder seguir vertiendo aquí, porque la legislación ambiental le ponía “difícil” contaminar sin costes. Y Marruecos le facilita esa materia prima que previamente roba al Sahara Occidental. Zonas ricas en Fosfatos y pobres en legislación ambiental. Marruecos controla el 75% del volumen de exportaciones de fosfatos en roca en el mundo. El 10% lo extrae del Sahara Occidental ocupado. Un expolio que implica no solo degradación ambiental por vertidos incontrolados, que van directamente al mar, sino degradación moral por la pobreza y humillación a que se somete al pueblo saharaui para expoliar sus riquezas naturales. Altos responsables de la empresa admiten sin sonrojarse, que son conscientes de que Marruecos les proporciona la materia prima vertiendo los residuos de la producción de fosfatos, directamente al mar, como puede observarse desde los satélites. Así es como Villar Mir entiende la Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

Si el sistema de producción capitalista arruina las pesquerías de zonas marinas de gran valor pesquero como los caladeros de las costas atlánticas africanas, arruina las marismas y la salud de las gentes que viven donde se han venido produciendo fertilizantes fosfatados o de otro tipo y lo hace para mantener un sistema agroindustrial que supuestamente debe alimentar a una población mundial creciente… no creo que por ese camino lleguemos lejos antes de colapsar.

Publicado en el Blog de Público.es: Ecologismo de Emergencia el 9 de diciembre 2020

#25Nov. Demandando una transformación de la realidad, opresiva y violenta contra las mujeres, para transmutarla en armoniosa para todas

Historias de feministas y feminismos, adjetivados de formas diversas, todas conocemos unas cuantas.

 Historias conocidas de abusos del sistema “patriarcal”, sobre todos los ámbitos de la vida de las mujeres, (ese sistema que ha organizado la sociedad reservando la autoridad exclusivamente al hombre). Historias de cómo afrontamos esos abusos como colectivo y como mujeres individuales también, de cómo vivimos, procesamos o nos adaptamos a las pautas y patrones de comportamiento que se nos quieren imponer y de hecho se nos han impuesto desde hace centurias. De todo eso hablaremos y oiremos hablar hoy con profusión. Hoy 25 de noviembre, día en que la comunidad internacional quiere dedicar el día a la eliminación de la violencia contra la mujer.

El objetivo que entiendo primordial del feminismo es lograr la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, ​y eliminar la dominación y violencia ejercida por hombres sobre mujeres, en el entendido de que el sistema político, social y económico que nos gobierna es profundamente “patriarcal” y por ello causante de la desigualdad estructural que un día como hoy, denunciamos con fuerza, y lo seguimos haciendo el resto de días del año. Y con la esperanza de que cambie esta realidad para todas las féminas porque ello querrá decir que hemos conseguido una sociedad mas justa y feliz.

Asumiendo que todo lo personal es político, entramos como mujeres ideológica y políticamente armadas, a dar, cada cual su batalla, en los ámbitos y entornos en que transcurre nuestra actividad diaria. Queremos entender el mundo tal y como está configurado y queremos saber por qué se ha organizado precisamente así, según la voluntad patriarcal. Porque solo entendiendo sus mecanismos lograremos cambiarlo. ¿En qué forma se puede mejorar la vida colectiva acabando con la subordinación de las mujeres? ¿cómo se usa y/o malgasta “el poder” en mantener subyugada y en permanente subordinación a la mujer en la sociedad? ¿Qué hacer para que se produzca el cambio? ¿Para que desaparezcan la sumisión y la subordinación de la mujer?

Las mujeres nos hemos visto empujadas a reivindicar derechos, crear redes y subvertir la marginación política y social a lo largo de la historia. Queremos construir un futuro mejor, y no solo para nosotras.

Afirman en el Manifiesto de las Mujeres de la Vía Campesina: “…Unidas ante el imperativo ético y político de defender el derecho a la alimentación, la agricultura campesina, la defensa de la biodiversidad, de nuestros bienes naturales y la lucha por poner fin a la violencia en todas sus expresiones, agudizada ante este sistema económico capitalista y patriarcal.”

Conectan así, estas mujeres, en este párrafo, la crítica feminista en el mundo campesino, con la crítica a la dominación capitalista que causa todo tipo de violencia contra la mujer y contra la naturaleza.

Se trata de batallar a diario por la defensa de los espacios y los cuerpos, por la defensa de la tierra, contra el saqueo y la devastación que provoca el capitalismo -que se acompaña y sustenta en un ideal patriarcal-, solo preocupado por hacer girar la rueda del mercado, -oferta y demanda- como fin último y absurdo. ¿El medio para conseguirlo?, subyugando y oprimiendo a la mitad femenina de la humanidad, las mujeres; además de a colectivos artificialmente clasificados para poder señalarlos, denigrarlos y explotarlos mejor. Es decir, se trata, desde el feminismo, de cómo lidiar con los problemas más acuciantes de nuestro tiempo, que son los problemas causados por el capitalismo global, que se ensaña especialmente con las mujeres, sirviéndose del modelo patriarcal para perpetuar privilegios.

A estas alturas, son mas que evidentes los efectos del neoliberalismo en el género; así como las   interrelaciones entre desarrollo, crisis socioeconómicas, subordinación femenina y género.

Dado que el capitalismo global es un problema cada vez de mayor calibre, y sus crisis aumentan en número e intensidad, habrá que desconfiar de medidas que se propongan para integrar a las mujeres en los procesos de crecimiento económico: la única solución viable para acabar con la explotación y abuso sobre ellas, es un cambio socioeconómico en gran escala. O, dicho de otra forma, las tesis feministas no son compatibles con el capitalismo, ese que está dando la penúltima vuelta de tuerca a la explotación masiva de la biosfera y recursos materiales y humanos.

El feminismo político lucha por mejorar el futuro del mundo y no puede encerrarse en una estrategia única, sino ser un movimiento amplio que articule las batallas contra las diferentes facetas de la injusticia de género: políticas, culturales y socioeconómicas. Esto precisa de un esfuerzo colectivo. Porque la precarización de la vida en general se ceba con especial intensidad en las mujeres, generando una vulnerabilidad que no debe ser aceptada en ningún caso.

Por tanto, como todo lo personal es político y el feminismo es ambas cosas, trabaja en la formulación de alternativas políticas y económicas al neoliberalismo. La economía feminista es buena prueba de que, para acabar con el neoliberalismo hay alternativas. Y en ese sentido, hay que mantenerse alerta, para evitar el riesgo de entrar en el juego del razonamiento neoliberal o de servir a sus procesos de reestructuración. Además, en una era de redes enmarañadas, que amoldan su cosmovisión a las circunstancias que nos envuelven y que son tan cambiantes, necesitamos un «feminismo fluido», es decir, un feminismo que sea adaptable sin perder su esencia.

En realidad, una tarea colosal en la que andamos embarcadas y cuyo utópico objetivo es dar un vuelco a la organización social que nos ha mantenido aprisionadas en roles de subordinación a lo largo de la historia, y perduran hasta hoy porque el sistema necesita mantenernos en situación de injusta precariedad y de sometimiento.

¡Hacia esa utopía vamos!

Publicado en Revista el Observador el 25 de noviembre 2020

EL RASCACIELOS QUE SE PROPONE EN EL PUERTO DE MÁLAGA, COMO PARADIGMA DEL DELIRIO DE ALGUNAS INSTITUCIONES

El proyecto del hotel de 150 metros de altura propuesto por un fondo de inversión catarí en los terrenos del dique de Levante del Puerto de Málaga, parece avanzar en su recorrido administrativo, tras casi 5 años desde que fuese adjudicada la concesión de los terrenos. Y lo hace a pesar de las evidencias del despropósito que suponen para la ciudad y para la zona portuaria.

La Gerencia Municipal de Urbanismo, dependiente del Ayuntamiento de Málaga, sin embargo, había rechazado en 2.007 la petición del Puerto para permitir un complejo «turístico-recreativo», con destino hotelero, en los suelos ganados al mar tras la construcción del dique de Levante, advirtiendo de los efectos de un hotel en dicho dique. Emitió un expediente rechazando ese uso, en el que alertaba de que implicaría la «reinvención del paisaje» y alteraría «profundamente la fachada marítima». “…El importantísimo volumen vendría a situarse en la que probablemente resulta la posición más visible de la ciudad y en cualquier caso alteraría profundamente la fachada marítima», relataba el informe de urbanismo en 2007 “desde el mar, en una hipotética aproximación frontal a la ciudad, se constituiría en un hito visual de primer orden en un lugar donde hasta ahora ha habido una línea de horizonte abierta».

Once años más tarde, el mismo ente municipal avaló sin vacilar la variación del planeamiento que permitiera una edificabilidad de 45.000 metros y una construcción con una cota de hasta 150 metros de alto.

El lugar donde se dibujaba el hotel tenía reservada una edificabilidad de apenas 6.000 m. de techo; por lo que, para hacer posible el complejo del dique de Levante y alcanzar las dimensiones proyectadas, el Puerto debería elevar el índice de edificabilidad de 0,50 a 0,66. O lo que es lo mismo, un 32%. La modificación permitiría asignar al suelo una edificabilidad de hasta 45.000 m² de techo, un valor que excede la reserva que tiene el Plan Especial del Puerto para uso ciudadano portuario.

El ajuste urbanístico al multiplicar por siete el número de metros que se podían construir sobre la parcela del dique de Levante, es complicado y rompe el diseño actual del recinto portuario, obligando a incrementar de manera sustancial la edificabilidad reservada para uso portuario-ciudadano en todo el espacio.

En 2017, la delegación de Medio Ambiente de Málaga explicó en un comunicado, las razones por la que escogía la vía simplificada para la Evaluación Ambiental Estratégica del Plan Especial del Puerto. Y el Consejero de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, obvió el concepto de impacto paisajístico, al resolverlo aludiendo al cambio de ubicación del observador, es decir, para evitar el impacto, el observador solo tenía que mirar para otro lado. De este modo, la Consejería de Medio Ambiente emitió un Informe Ambiental Estratégico favorable a la propuesta

En 2018 la Gerencia Municipal de Urbanismo dio la aprobación inicial a la modificación de elementos en el Plan Especial del Puerto, correspondiente a la plataforma del Dique de Levante.

En 2019, tras la apertura del proyecto a exposición pública y tras recibir hasta 1.100 alegaciones, se publica un estudio de un exconcejal de economía, el profesor Esteve Secall, que alertaba de la falta de viabilidad económica, el mismo que acaba de firmar otro artículo de opinión fascinado por la insistencia, tanto de la gerencia de urbanismo como de la autoridad portuaria, de seguir adelante con lo planeado, a pesar de que “hace aguas” por todos lados. Según su informe se trataría de una “explotación ruinosa” que enmascaraba un uso inmobiliario residencial. También la UNESCO​ y el Colegio de Arquitectos de Málaga​ desaconsejaron la construcción de la torre por su impacto visual. El proyecto se ha enfrentado a la oposición de buena parte de la ciudadanía malagueña, colectivos y personas de distintos ámbitos sociales y profesionales agrupados en la Plataforma “Defendamos nuestro Horizonte”.

Tras este recorrido, acabamos de conocer el contenido del informe elaborado por el CEDEX (Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas) que es un organismo dependiente del Ministerio de Fomento con gran prestigio técnico incluso a nivel internacional. Este informe evidencia defectos graves en la construcción del dique de Levante donde pretende ejecutarse la construcción.

En abril de 2018, el Organismo Público de Puertos del Estado encargó al CEDEX un estudio técnico sobre el estado constructivo del dique de Levante. Este estudio concluyó en junio de 2020 con la emisión de un extenso y exhaustivo Informe, titulado “Estudio de corrosión del dique de Levante” sacando conclusiones muy contundentes y graves.

Básicamente, revela el deficiente estado de conservación del dique, construido 17 años antes del inicio del estudio, con “una corrosión intensa y generalizada”, lo que trae como consecuencia la disminución de su vida útil a la cuarta parte de la prevista. Se señalan, de forma clara y precisa, dos causas: la utilización de un hormigón de peor calidad que el proyectado, “(notablemente más permeable), y mala ejecución.
También aparecieron problemas constructivos en las obras realizadas en el atraque sur y el muelle 9 por las mismas empresas que construyeron el dique de Levante (SANDO y Dragados y Construcciones), obras estas últimas cuya responsabilidad se encuentra actualmente investigada judicialmente y pendiente de sentencia.

Tras las numerosas advertencias y dictámenes de expertos en diversas materias que confirman los impactos del proyecto de rascacielos (impacto paisajístico, ambiental, inviabilidad económica, riesgos ante el cambio climático, perjuicio sobre el turismo…) no se ceja en el empeño y la autoridad portuaria ha informado estos días, de la presentación ante la Gerencia de Urbanismo de la documentación necesaria que hace posible que la Modificación puntual de elementos en la plataforma del dique de Levante e incremento del índice de edificabilidad máxima de la zona ciudadano-portuaria del Plan Especial del Puerto de Málaga pueda ser aprobada de manera provisional por el Ayuntamiento hasta que pase a ser votada por el Pleno Municipal. Tras de lo cual, el último paso corresponderá al Consejo de Ministros, que será el que determine en última instancia si es posible o no el desarrollo de esta edificación en suelo portuario.

La carrera que emprendieron hace ya casi cinco años no la quieren parar a pesar de que hoy, las cambiantes y preocupantes circunstancias nos imponen una realidad que ya no permite las veleidades urbanísticas de antaño. Deberemos cambiar el modo de vivir, de trabajar, de desplazarnos… el turismo del que hemos dependido en exceso deberá reconvertirse. Está en proceso un debate global sobre la ordenación del territorio en el futuro inmediato, y sobre la planificación urbana de las ciudades para garantizar su sostenibilidad y reducir su vulnerabilidad frente a los efectos del calentamiento global. Y en tal debate no cabe ya ningún rascacielos como el proyectado. Iría contra los intereses presentes y futuros de Málaga.

En base a todo lo relatado hasta aquí, hemos presentado una batería de preguntas al Gobierno en previsión de que acabe encontrando en la mesa del consejo de ministros la petición de aprobar tan lesivo proyecto para nuestra ciudad. Entre ellas, estas:

  • Tras señalar los expertos la ingente inversión necesaria para cimentar una torre de 150 metros en un dique construido mar adentro, y el riesgo añadido por las evidentes consecuencias del cambio climático en forma de temporales cada vez más agresivos y subida del nivel del mar ¿Se plantea Puertos del Estado asumir un reto de tal calibre?

  • ¿Conoce el Gobierno el Informe de CEDEX y sus conclusiones sobre el dique?
  • ¿Qué condiciones exigirá el Gobierno para levantar esa torre sobre un dique mal construido, con un estado de corrosión avanzado y una corta vida útil previsible?

Y una última pregunta sobre el valor y uso de lo común ¿Tiene el Gobierno algo que objetar a la trasmutación del espacio público en terrenos de Puertos de Estado, en suelo de uso privado para negocio inmobiliario/hotelero?

https://revistaelobservador.com/opinion/98-las-historias-que-nos-contamos/15990-el-rascacielos-que-se-propone-en-el-puerto-de-malaga-como-paradigma-del-delirio-de-algunas-instituciones

Publicado en Revista El Observador el 16 de noviembre de 2020

URBANISMO, OCUPACIÓN DEL SUELO Y MODELO DE CIUDAD EN MÁLAGA

Las ciudades son responsables de más del 70% de las emisiones mundiales y ocupan solo el 2% de la superficie de la tierra. Al mismo tiempo, los efectos del cambio climático, como el aumento del nivel del mar y fenómenos meteorológicos extremos repercuten en la infraestructura urbana y en las personas que habitan en asentamientos vulnerables de las ciudades o sus suburbios.

¿Qué podemos o queremos hacer al respecto en ciudades costeras como Málaga? Da la impresión de que no hay una misma visión del camino a seguir entre los responsables de la gestión municipal y los intereses ciudadanos manifestados por plataformas ciudadanas, colectivos, asociaciones… Y es que hay una tendencia a la ocupación expansiva del suelo de forma caótica y especulativa, especialmente severa en Málaga y su área de influencia, alentada por el gobierno municipal, que no viene avalado por la ciudadanía a la que ni siquiera se le pregunta.

La huella de carbono de una ciudad como Málaga tiene mucho que ver con una mala planificación urbanística y diseño urbano. La dispersión de urbanizaciones, complejos turísticos, grandes superficies comerciales en suelos de la periferia calificados como urbanizables -sin haber calibrado su necesidad o utilidad y sin que se hayan evaluado correctamente los impactos que producen en la ordenación del territorio-, dificultan sobremanera que se pueda disponer de medios de transporte público que sean eficientes y que lleguen a rincones alejados. Hogares alejados del trabajo, de los comercios o de otros servicios, generan un aumento de coches en las carreteras emitiendo dióxido de carbono. Sin embargo, esta situación no solo no se corrige, sino que va a mas alimentadas por políticas de movilidad que no se corresponden con los objetivos de bajada de emisiones en el transporte. Una ciudad más compacta realiza inversiones en infraestructuras de transporte público más viables. Buen ejemplo de la dirección “equivocada” en políticas de movilidad es la insistencia de Paco de la Torre en aumentar autovías, hiper-rondas y demás infraestructuras viarias como la proyectada y no ejecutada vía perimetral en el área metropolitana, que enlazaría la segunda ronda desde Málaga hasta pasado Chilches, en Vélez-Málaga, de unos 28 kilómetros y otra conexión desde la segunda ronda directa a la zona de Fuengirola, a través de un túnel en la sierra de Mijas de 21 kilómetros. Todo un despropósito.  La alternativa es una política que articule y relacione las actividades que confluyen en los tejidos urbanos, en los que la proximidad y la habi­tabilidad reduzcan las necesidades de movilidad. Y esto enlaza con otro grave problema de la ciudad. Y es que, a pesar de la sobredimensión constructiva, se ha alejado a una parte nada despreciable de la población de acceso a vivienda digna, que es un derecho consagrado en nuestra Constitución y en Tratados Internacionales firmados por España. Así que hay que incorporar este derecho como uno de los objetivos centrales de la actividad urbanística en la ciudad. Ello se puede hacer primando la reuti­lización y rehabilitación del patrimonio construido, junto a políticas que regulen el sector inmobiliario y junto a la mejora del entorno urbano y periurbano degradado, adaptando los edificios, infraestructuras y entornos al clima.

El crecimiento urbano descontrolado también ha invadido las zonas verdes del entorno que actúan como sumideros de carbono. La tendencia y lo que empiezan a pedir muchos ciudadanos es que se proyecten espacios verdes acordes a las necesidades de mantener ecosistemas sanos y arbolado urbano bien mantenido para garantizar el bienestar de los habitantes (no solo los humanos). Influir en los instrumentos de planeamiento y en la legislación urbanística para incorporar especificaciones urbanísticas que aseguren la presencia real de zonas verdes de calidad, como los corredores verdes, las reservas de espacio para asegurar la infiltración de agua en el subsuelo, la protección de las zonas con riesgo climático o el uso agrícola a escala metropolitana. Y aquí encontramos la reclamación ciudadana de un Bosque Urbano en los antiguos terrenos de Repsol, que el ayuntamiento elude, y para los que ha planificado mas cemento, obviando las necesidades reales de los vecinos, y apoyándose en un planeamiento ya aprobado, pero obsoleto en la actual realidad que vivimos. Una realidad que aconseja reservar espacio suficiente en el suelo y el subsuelo para facilitar la prestación de los servicios climáticos necesarios (aumento de la infiltración de agua, mejora de la calidad del suelo para permitir un buen crecimiento de la vegetación, etcétera). Nuestro alcalde, sin embargo, se muestra insensible a estas necesidades, que son las que determinarán el futuro de nuestra ciudad. Y es que hay que aumentar la superficie de suelo con vegetación y reducir el efecto barrera de urbanizaciones e infraestructuras. Hay en Málaga demasiados suelos impermeabilizados bajo cemento y asfalto sin necesidad. Y ello repercute negativamente en la absorción de las aguas de lluvia, escorrentías indeseadas y sobresaturación en determinados momentos de las redes de alcantarillado, además de otros efectos nocivos de la impermeabilización de suelos, que no se suelen tener en cuenta.

Considerando nuestro clima mediterráneo y la orografía específica, las zonas verdes y ajardinamientos deberían diseñarse con una visión bastante diferente a la que se viene ejecutando, ya que no se tiene en cuenta qué especies están mejor adaptadas a nuestra realidad climática de elevadas temperaturas estivales y escasez estacional de  lluvias, para la cual no son aconsejables las grandes zonas de césped que consumen cantidades nada despreciables de agua (imaginad la que consumen los algo mas de medio centenar de campos de golf diseminados por toda la provincia), o la elección de especies arbóreas o arbustivas que también lo  requieran. O un mantenimiento que abusa de fitosanitarios agresivos para el ambiente y la salud de los ciudadanos, las podas severas que debilitan la estructura de los árboles y dificultan la labor que éstos hacen protegiendo de la excesiva insolación estival y del efecto “isla de calor” que se produce en el interior de las zonas urbanas más densas y con más cantidad de cemento como el centro histórico.

Para proteger los parajes naturales mejor conservados de nuestro litoral de la especulación, en Andalucía se estableció un Plan de Protección del Litoral, que a duras penas intentó evitar el “acoso y derribo” que sufrían las escasas zonas litorales bien conservadas. Este Plan no impidió que proliferasen proyectos urbanísticos de dudosa legalidad y necesidad. Finalmente se anuló el Plan por un supuesto defecto de forma, al aprobarse estando el gobierno andaluz en funciones. Por supuesto, el actual gobierno, ni se plantea retomar esa protección necesaria. Se mantienen crecimientos urbanísticos desmesurados en los planes urbanísticos. Tampoco se promueven iniciativas legislativas o normativas que impliquen garantizar una mínima disciplina urbanística. Todo lo contrario, la evidencia la tenemos en el anteproyecto de Ley de Suelo andaluza, aún en proceso.  https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/necesidad-ley-suelo-orientacion_132_5956427.html

En el litoral, que es el espacio más frágil de nuestra geografía y el mas densamente poblado, la intervención urbanística presenta características de devastación de sus valores paisajísticos y naturales. Y en Málaga ha causado verdaderos estragos.

Para contrarrestar estas tendencias es básico tener un proyecto de ciudad claramente definido, y en colaboración con los agentes sociales y con la ciudadanía. Tienen importancia para ello las propuestas vertidas en la agenda 21 que, a día de hoy, no se han visto ejecutados en la mayoría de casos. O lo han sido sin que haya habido una evaluación posterior del nivel de cumplimiento del objetivo perseguido.

Hay asimismo que actuar respecto al “metabolismo urbano” integrando el concepto de eficiencia energética en la organización de la ciudad, en la ordenación urbanística, en la edificación, en los sistemas de movilidad y accesibilidad y en la gestión urbana, concienciándonos todas de las pautas de consumo razonables que frenen el crecimiento de la demanda de energía. Nuestro clima mediterráneo sugiere que busquemos soluciones arquitectónicas adaptadas a la climatología local y a los recursos autóctonos renovables disponibles, es decir, incorporar tecnologías eficientes (alumbrado público, climatización de edificios públicos y sistemas de abastecimiento y depuración de aguas).

 Entretanto nuestro gobierno municipal derrochando energía: https://twitter.com/AscoMalaga/status/1320409992374194179?s=20 Jocoso tuit que clarifica las prioridades de nuestro alcalde: “Se cambia la hora para ahorrar energía y en noviembre inaugura Paco de la Torre las luces de Navidad en calle Larios para gastar la energía ahorrada en toda España.” Para reír si no fuera tan amargo para los malagueños en las actuales circunstancias.

Entrada publicada en Revista el OBSERVADOR el 29 de octubre 2020

El tamaño importa

La interpretación que hacemos del mundo y su convulsión global, puede ser peligrosamente errónea. Respiramos tras nuestras mascarillas un aire distópico. Vivimos convencidas de que estamos intentando modernizar y desarrollar estrategias que arreglen lo que hemos desarreglado en este planeta ¿Seremos capaces de hacer mejor las cosas?

Decía Paul Kingsnorth, tras comprobar, -como podemos comprobar todas-, que hemos destruido casi una tercera parte de la vida del planeta, que el empuje de la máquina humana -sus dientes y sus piñones, su producción y su consumo, la forma en que convierte la naturaleza en dinero y nombra al proceso «crecimiento»– no va a cambiar de dirección. Pero necesitamos con urgencia que cambie.

No somos muchas las que admitimos que estamos viviendo un colapso. Y, sin embargo, nadie puede dejar de ver las consecuencias de medio siglo creciendo a golpe de deuda. Incluso viendo cómo se desmoronan las «economías», no se acepta abiertamente desde ninguna institución nacional o internacional que el sistema se descompone. Una importante razón de esa descomposición la encontramos en que la organización social está alcanzando unos niveles de desigualdad que rompen todos los diques.

Los territorios en que desplegamos nuestra «labores productivas» soportan alteraciones de gran magnitud, cuyos principales causantes y a la vez sufrientes somos nosotras.  Naciones Unidas decidió dedicar este año 2020 a la Biodiversidad, ya que nuestra actividad está provocando tasas de extinción abrumadoras, al contar un millón de especies de plantas y animales en peligro de extinción en todo el mundo. Por nuestra causa. Sin embargo, nuestra especie no es dueña de la naturaleza, sino parte de ella. Sabemos que hay una relación indiscutible entre los humanos y las redes de la vida. La pandemia que padecemos y los factores que se correlacionan con ella nos lo muestran.

La crisis global -que empeora con rapidez-, es de «crecimiento«. La escuela neoliberal dirá, que de escaso crecimiento, pero en realidad lo es de exceso. Lo vimos con los bancos, en la anterior crisis. Eran de tal tamaño y poder que nos dijeron que su quiebra hubiera arrastrado toda la economía global. Se les inyectó enormes cantidades de dinero público, en un intento de evitar el desastre. También las grandes corporaciones han crecido hasta arrollar a las democracias y crear una plutocracia global que no se sabe bien a qué intereses sirve.

En lo que llevamos de 2020 deberíamos sacar alguna lección tras la experiencia con la pandemia, de la que saldremos muy maltrechos. Pero no. Apenas pasada la desescalada, vuelta a pretender crecer cuando estamos tocando los límites hace tiempo. Sirva de reciente ejemplo en nuestro país la fusión de dos bancos (Bankia y CaixaBank) que va a ser la mayor entidad bancaria en España, o la mas reciente aún y en pleno proceso, de fusión de Unicaja y Liberbank (banca on-line). Estos dos bancos fueron la resultante del proceso de «acomodación» de las antiguas cajas de ahorro, cuyo carácter y finalidad era bien distinto al actual. La ecuación de canje supondrá crear el séptimo banco más grande del país. Para que ello fuese posible, el Banco Central Europeo (BCE) corrigió las exigencias de solvencia a la baja. Los cálculos que se hicieron en 2019, admitían que hubiera costado 3.000 puestos de trabajo esta fusión, suponiendo entonces un ahorro de unos 150 millones de euros anuales. La crisis de la Covid ha modificado sustancialmente los balances a la vez que los reguladores han «flexibilizado» su posición. Conclusión: adelante con la fusión, que es ventajosa para accionistas, aunque sea profundamente perjudicial para la sociedad.

Eso significa que no somos capaces de acabar con el paradigma del crecimiento. La privatización de Bankia y su fusión con CaixaBank, o la fusión ahora, de antiguas Cajas, va en la dirección de fortalecer el pensamiento dominante sobre la necesidad de crecer.Tal fusión refuerza todavía más la concentración bancaria y el excesivo poder político y mediático de la banca privada, la más extensa en términos proporcionales y la más poderosa de todas las bancas en la Unión Europea.

Sobre este dilema se ocupó un economista el siglo pasado, Leopold Kohr, aunque no se le dio crédito a su idea sobre la escala adecuada para abordar los procesos en cualquier sociedad u organización humana. Es el caso en este postrero capitalismo herido de desproporción. Decía: «donde algo no funciona, hay algo demasiado grande«. Según él, los estados pequeños, las pequeñas naciones y economías, son mas pacíficos, prósperos y creativos que los grandes poderes y las superpotencias. Podemos apreciar esto de forma cada vez mas explícita.

La idea de Kohr la retomó su discípulo E.F. Schumacher que publicó con mucho éxito «Lo pequeño es hermoso: Economía como si la gente importara», una colección de ensayos con esa frase casi mítica que ha acabado por parecer utópica: «Small Is Beautiful», que​ defiende lo pequeño, tecnologías apropiadas para la escala humana, asumiendo que así se faculta mejor a las personas frente a un sistema que opera ciegamente, en contraste con frases como «cuanto más grande mejor» que es la habitual del paradigma neoliberal que impera hoy.

Según Kohr, los problemas de la sociedad no están causados por una determinada forma de organización social o económica en particular, sino por el tamaño de la misma. Capitalismo, socialismo, democracia liberal… Todos podrían funcionar si mantienen una escala humana. Una escala en que la gente pueda formar parte de los sistemas que les gobiernan. Cuando crecen demasiado, acaban volviéndose opresores. Así, concluía que el problema es el tamaño. Quiso demostrar que cuando alguien tiene demasiado poder, -en el sistema que sea-, abusa de él. Por tanto, proponía que se limitase la cantidad de poder con la que cualquier persona, organización o gobierno pudiera hacerse.

La solución a un problema político por ello, no está en reforzar la unidad, el pensamiento único, la homogeneidad, sino en aumentar la fragmentación, entendida, claro está, como riqueza en la percepción y enfoque, de los dilemas sobre la mesa. Los estados y las economías pequeñas y diversas son mas flexibles, mas capaces de sortear las tormentas económicas y también menos propensos al belicismo. Están mas sujetos a la vigilancia de sus gentes. Por lo mismo, también son mas creativos. Y es que lo grande, predijo Kohr, solo puede desembocar en algo aún mayor, pues «aquello que crece mas allá de unos límites dados empieza a sufrir el problema incontenible de sus proporciones desmesuradas«. Superada cierta barrera, el único rumbo posible es el de acumular mas poder para intentar dominar el poder que ya se tenía. La insistencia en el crecimiento económico al que volvemos una y otra vez, está en esa fase imparable, de crecimiento cancerígeno que nos aboca al colapso.

A lo largo de la próxima década tenemos que transitar con rapidez hacia un nuevo modelo de prosperidad que proporcione lo necesario, respete los límites planetarios y, sobre todo, se base en la equidad. Pero, sin embargo, parece que la inercia hace que la afrontaremos con mas de lo mismo: una política fiscal inadecuada que no solo mantiene, sino que ahonda la desigualdad, un gobierno global en manos de corporaciones ciegas y en una carrera hacia el gigantismo vendido como progreso, planes de ingeniería climática, que parten de la asunción de que se puede estabilizar el clima sin renunciar al modelo de crecimiento… En definitiva, la máquina del progreso al servicio de un crecimiento inviable.

Conclusión: el gigantismo del sistema global lo llevará con toda probabilidad a derrumbarse sobre sí mismo. Y no sabemos con certeza si el mundo volverá a ser pequeño y libre, después de haber roto los equilibrios de la biosfera y del planeta.

Tenemos escaso margen, pero hay que tomar la decisión global de virar antes de que todo caiga.

Me niego a ser pesimista respecto a la adopción de decisiones difíciles pero necesarias. Por ello hay que insistir en la necesidad de reducir emisiones de forma más ambiciosa en la Ley de Cambio Climático, ahora pendiente de los acuerdos que puedan alcanzarse en el Congreso antes de su aprobación definitiva.

Artículo publicado en el Blog de Público.es «Ecologismo de Emergencia» el 10 de octubre de 2020

Una Reflexión Sobre la Participación Ciudadana en el Diseño Urbano: El caso del Bosque Urbano de Málaga.

Hablemos de política.

La política​ es el proceso de toma de decisiones en toda comunidad humana. ​Es la forma en que una sociedad resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva. Es (o debe ser) un quehacer ordenado al bien común.

Por supuesto, con participación de la ciudadanía implicada. Se trata de distribuir y ejecutar el poder según las decisiones colectivas para garantizar el bien común en la sociedad. Porque no se otorga el poder de representación para que sea falseado y desvirtuado, aunque pueda serlo. Porque otorgamos nuestro voto para que quien nos represente y ateniéndose a un contrato previo que es el programa ofertado, defienda nuestros legítimos intereses como miembros de la sociedad. Así se entiende la democracia.

Si queremos presumir de democracia, lo coherente es aplicar esos principios democráticos en que queremos que se base nuestro sistema político. Sin embargo, el uso y abuso del poder adquirido, aunque haya sido por procedimientos democráticos, acaba pervirtiéndola.

El término ‘política‘, en sentido amplio, es una actividad de la que es muy difícil sustraerse, por encontrarse en casi todos los ámbitos de la vida. Todos hacemos política.

Definiciones clásicas apuntan a definir política como el ejercicio del poder en relación a un conflicto de intereses. Pero, en definitiva, política se define como el modo en que las sociedades decidimos organizar la vida en común entre quienes las componemos. Y los políticos ejercen o aspiran a ejercer su función dirimiendo de la mejor forma los asuntos públicos.

Me remito a un ejemplo que tenemos en estos días en nuestra ciudad. Se trata del Bosque Urbano reivindicado por bastantes ciudadanos tanto individualmente como organizados alrededor de la Plataforma ciudadana BUM. El gobierno municipal, con Francisco de la Torre, mantuvo guardado en un cajón el informe positivo del interventor municipal sobre la posibilidad de hacer una consulta ciudadana para definir de manera participativa la posición de los vecinos y, muy especialmente de los distritos de Carretera de Cádiz y Cruz de Humilladero, con respecto al proyecto que han estado pergeñando para los terrenos donde se ubicaron los antiguos depósitos de Repsol, hace tiempo retirados.

Se trataba de preguntar si nuestras hijas y nietas podrían disfrutar de una zona verde arbolada con especies autóctonas, el denominado “Bosque Urbano” o estar a la sombra de 4 rascacielos y un frío parque urbano (proyecto original o los subsiguientes modificados).

Traté el tema en un artículo de noviembre de 2016. Y lo que quería discutir es el papel que los políticos tienen en el debate público y la participación ciudadana que deben permitir y fomentar.

Pues bien, lo han vuelto a hacer. Han sacado a información pública un proyecto muy alejado del deseo expresado por muchos malagueños, con “agosticidad” y alevosía. Además, lo consideran un trámite sin valor vinculante y que no modifica la decisión previa ya adoptada.

El Concejal de Participación Ciudadana del ayuntamiento de Málaga, en aquel momento (2016) declaró que la figura de consulta no aparecía en el articulado de la Ley de Procedimiento Administrativo Común, aprobada por aquel entonces. Se le podría responder con rotundidad, que el hecho de que no aparezca no significa que no sea posible y, que es una paradoja que el responsable de participación se desprenda de una figura significativa de participación ciudadana en la gestión municipal y, en la paradoja, concurre que la afirmación la realizaba, sin la menor referencia a la legislación local. Suena a chiste que el concejal de participación busque argumentos legales para limitar la propia participación que debería defender institucionalmente.

Sin embargo, la reflexión general que quería hacer se refería al papel que los políticos deben jugar en la gestión de los bienes comunes y del interés público. El PP que lleva gobernando muchos años nuestra ciudad, lo hace con un modo de gestión de arriba abajo. Piensan la ciudad que quieren con la ayuda de técnicos y asesores en base a unas directrices que descansan en el modelo neoliberal en el que creen. Tutelan a los ciudadanos y no acaban de aceptar que haya vecinos que se organicen y diseñen propuestas alternativas para el suelo que pisan.

Yo también fundamento mi visión y actuación política en un marco conceptual, el de la ecología política, y podría proponer un proyecto “verde” para esos terrenos. Quizá sería más coincidente con la propuesta de la plataforma vecinal, pero adolecería del mismo defecto del equipo de gobierno del PP, si no considerase la participación de los vecinos en el diseño del proyecto. Este es el conflicto de intereses entre ciudadanos y gobierno municipal.

Los vecinos acudieron a sus representantes en el ayuntamiento con una petición alternativa a la inicialmente propuesta y no ejecutada para los terrenos de Repsol. Se propuso en su día en el pleno esa consulta ciudadana para dar cauce a la participación y fue apoyada por todos los grupos. Intervinieron vecinos del barrio, profesores de universidad y en el debate se expusieron problemáticas diversas. Se defendieron: la propuesta del Bosque Urbano, el proyecto original del ayuntamiento y propuestas alternativas del PSOE, Ciudadanos, Izquierda Unida. Dio la impresión de que se estaba con los ciudadanos, escuchándolos e incorporándolos a la toma de decisiones, explicándoles también los condicionantes previos. Desgraciadamente el PP se ocupó de convertir aquello en una farsa.

Además de votar a quienes nos deben representar, los ciudadanos tenemos que ser escuchados y participar activamente en el diseño de la ciudad.

Creo firmemente que debemos transitar de modelos de gestión de arriba a abajo, como el que está aplicando el equipo de gobierno de Paco de la Torre, a los que se nutren de abajo a arriba, especialmente en el diseño urbano.

 

Dos Modelos Contrapuestos de Intervención Urbana. Imagen de una charla presentada por el arquitecto y profesor Carlos Verdaguer en las jornadas para actualizar los objetivos de la Agenda 21 de nuestra ciudad, organizadas por el Observatorio del Medio Ambiente Urbano de Málaga (OMAU). Esta figura representa los dos modelos de intervención que he pretendido traer a colación al criticar la lamentable gestión del PP en el asunto del BUM limitando la participación ciudadana en el caso de los terrenos de Repsol.

No todo lo que se proponga será técnicamente posible, no todo lo que se proponga será legalmente posible; pero estoy segura que sí podremos poner en marcha proyectos compartidos que incorporen el poder creativo y la participación de los ciudadanos y los vecinos, aunque voten a partidos distintos.

Los políticos tienen entre sus funciones la capacidad de cambiar normas legales, pero también la capacidad y necesidad de consultar y escuchar. Es su razón de ser y para lo que deben trabajar.

Resumiendo, los políticos además de defender sus marcos conceptuales de gestión, respetables, aunque no compartidos por todos, deben escuchar a sus representados y trabajar para mejorar los cauces de participación, nunca limitarlos.

Hay una necesidad urgente de crear marcos de referencia jurídicos respecto de todas las escalas de planificación (desde la planificación regional y subregional a la urbana) que atiendan con nuevos instrumentos a los actuales desafíos territoriales y urbanísticos. Y deben ser marcos que permitan la intervención de los ciudadanos de forma efectiva y real, porque el escenario futuro es una combinación de incertidumbre y responsabilidad, por tanto, sujeto a procedimientos de deliberación y legitimación colectiva.

 

Artículo originalmente publicado el 15 de septiembre 2020 en Revista El Observador