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Conseguimos que el Parlamento exija al Gobierno andaluz que reactive el Plan Andaluz de la Bicicleta

Hoy, en la Comisión de Fomento y Vivienda, mediante una Proposición No de Ley (PNL), hemos solicitado que el Gobierno andaluz cumpla el compromiso político con el Plan Andaluz de la Bicicleta, y recupere para ello la financiación con la que nación el Plan.

Nuestra proposición ha sido aprobada con 3 votos a favor y 12 abstenciones, éstas del PP y del PSOE. Os dejo el texto de la intervención:

El 23 de abril como en años anteriores los usuarios habituales de la bicicleta y colectivos ciclistas diversos se suman en las distintas ciudades andaluzas a las bicifestaciones simultáneas  en defensa del Plan Andaluz de la Bicicleta (PAB). La Federación Andalucía por la Bici,  tras esta manifestación reivindicativa, se sintió indignada  por el engañoso tratamiento de los datos que se hace desde los responsables en la consejería y acusa al Director General de Infraestructuras de faltar a la verdad, manipulando las cifras anuales de inversión autonómica en infraestructura ciclista y ocultando tras dificultades de técnica presupuestaria, la falta de compromiso político real con el PAB.

El Plan de Ordenación del Territorio Andaluz (POTA) establece claramente que es obligación de las administraciones públicas: “promover un sistema de transporte multimodal e integral basado en los servicios de transporte público y el fomento de los desplazamientos en medios no motorizados (en bicicleta, a pie), frente a la preeminencia del automóvil.

El Plan Andaluz de la Bicicleta 2014-2020, aprobado en enero de 2014, con un presupuesto de 421 millones de € pretendía conseguir un 15% del reparto modal en bicicleta para ámbitos urbanos y un 10% en ámbitos metropolitanos. Sin embargo, la Junta aportó en el presupuesto de 2016 el 4,7% de su inversión comprometida para la realización del proyecto,  15 millones €, que debería estar culminado en 2020. A ese ritmo el plan tardaría en ejecutarse más de 20 años, es decir, más allá del 2035.

Más aún: el  presupuesto para 2016 se redujo a la mitad respecto al previsto para 2015 y fue incluso menor que el de 2014. Para 2015 se presupuestaron 33 millones y se ejecutaron 18 y para 2014 se previeron 18 y se ejecutaron cinco. La plataforma Andalucía por la bici envió en noviembre pasado, una queja al Defensor del Pueblo Andaluz que fue admitida a trámite y en la que pedía un presupuesto digno para el plan.

Según el estudio recogido en el plan, cuando el proyecto esté finalizado, los beneficios asociados repondrán la inversión ejecutada en solo un año, con un ahorro anual de 413 millones en gasto sanitario y en transporte, gracias a la disminución del consumo energético y de emisiones contaminantes y por reducción del absentismo. Además supondrá la creación de más de 15.000 puestos de trabajo, más de la mitad relacionados con la construcción y mantenimiento de las vías, y el resto con la actividad asociada en el sector turístico, la fabricación y la reparación de bicicletas, así como el comercio y los servicios vinculados.

Las redes ciclistas que han tenido éxito han sido las que se han hecho completas y bien planificadas. El presente y el futuro pasan por la movilidad pacificada. Hemos ido perdiendo en los últimos treinta años la calidad de vida de la ciudad mediterránea por el urbanismo disperso y el fomento de la movilidad motorizada. El PAB era, y esperamos que siga siendo, una herramienta para que el ciudadano pueda revertir ese proceso. Los beneficios de este tipo de movilidad sostenible (salud, economía, medio ambiente) son hoy por hoy incuestionables.

En todo el año 2016 y en lo que llevamos de 2017,  la Junta apenas ha invertido en infraestructura ciclista.

En la nota de prensa que se hizo pública tras las bicifestaciones del pasado año, se hablaba de los mismos 25,3 millones de euros de los que se habla en la nota de prensa del pasado 23 de abril. No deja de ser llamativo que la misma previsión de inversión que se anuncia ahora para finales de 2018 se anunciara en 2016 de cara a 2017. Si la movilidad en bicicleta fuera relevante para la Junta de Andalucía, ninguno de sus responsables políticos  hubiera  incumplido el calendario de ejecución del PAB.

Las razones que da el director general de Infraestructuras para justificar su gestión y falta de compromiso con el Plan, son dos: que las ayudas FEDER 2014-2020 son más restrictivas que las del periodo anterior en lo tocante a partidas de infraestructuras y que vivimos tiempos de limitación presupuestaria.

Los beneficios de este tipo de movilidad sostenible (salud, economía, medio ambiente), son hoy por hoy incuestionables.

Sin embargo, desde los colectivos ciclistas se pide mayor implicación de la administración autonómica y que la inversión en infraestructura ciclista pueda quedar blindada al margen de las circunstancias. El demostrado beneficio social y en salud pública que comporta el transporte en bicicleta, y la reducida inversión que requiere a cambio, justifican que las partidas de los presupuestos dedicadas a la bicicleta aumenten y sean estables. De los 420 millones previstos en el PAB a los 25,3 que llevamos ejecutados hay demasiada distancia. La decisión acerca de cuánto dedicar a la movilidad ciclista es una decisión política; y en los últimos presupuestos anuales no alcanza ni siquiera el 1% del gasto general en infraestructura. Si la movilidad en bicicleta fuera tema relevante para la Junta de Andalucía, sus responsables políticos no se atreverían a desarticular el PAB en base a una excusa de técnica presupuestaria. Tanto más, cuando sí que hay inversiones millonarias en infraestructura para el coche; lo que no casa bien con el insistente discurso de  que la Administración andaluza apuesta por la movilidad sostenible. El PAB debería ser una de las herramientas de un Plan coherente de Movilidad Sostenible: no se trata de ir sumando infraestructuras inconexas en el tiempo, sino de apostar seriamente por un cambio de modelo que prime el interés público. La ridícula suma de partidas presupuestarias y el deliberado juego de retrasos en la ejecución revelan el escaso interés en desarrollar un Plan que beneficiaría grandemente a los andaluces, a la movilidad urbana y metropolitana, al aire que respiramos todos y a la salud en general.

A tener en cuenta también, todos los empleos que, encuadrados en lo que llamaríamos empleos del sector verde,  se generan en fabricación, mantenimiento, alquileres y repuestos de estos vehículos de cero emisiones.

Si quieres leer el texto de nuestra PNL, pincha aquí.

Y si quieres conocer el Plan Andaluz de la Bicicleta en profundidad, pincha aquí.

 

Sobre las infraestructuras ferroviarias actualmente en ejecución

En la Comisión de Fomento y Medio Ambiente, del 5 de abril de 2017, en la comparecencia del Consejero de Fomento y Vivienda, donde valora la situación de la red ferroviaria andaluza, estado de ejecución de las obras de infraestructuras y plazos previstos para su conclusión y puesta en servicio, intervengo defendiendo entre otras cosas que: “…las infraestructuras son necesarias siempre que respondan a las necesidades de la población y no a los intereses de grandes constructoras…hay que  redimensionar  la obra pública comprometida…en materia de ferrocarriles existe un retroceso más que evidente a causa de las inversiones astronómicas en el AVE…la Junta de Andalucía está renunciando a estructurar internamente el territorio andaluz…”

 

 

Puedes leer mi intervención completa aquí.

 

Sobre la carretera de circunvalación de Arriate, Málaga

Pregunta que realizo en el Pleno del Parlamento el pasado 30 de marzo de 2017, sobre si tiene la Consejería de Fomento y Vivienda proyectado, a lo largo del trazado de la nueva carretera de circunvalación de Arriate, realizar las adecuaciones laterales que sirvan para poder seguir disfrutando de su uso por deportistas (ciclistas, corredores, senderistas, caballistas, entre otros), así como para garantizar el tránsito de ganado por esta vía pecuaria y mantener en buen estado de uso la “Cañada Real” de Osuna o Cañada Verde.