Archivos de la categoría:Artículos de opinión

¿Desde dónde miramos el mundo?

Las miradas sobre el mundo y la realidad que nos rodea tienen rasgos muy específicos según quién observe. Pero, siendo diferentes, con circunstancias diferentes y originarias de distintos lugares del planeta, sin embargo, sujetos diferentes pueden llegar a visiones holísticas de este mundo global en el que todos somos interdependientes (no podemos sobrevivir aislados del resto de nuestros semejantes o fuera de la sociedad) y, por supuesto ecodependientes (tampoco podemos pervivir sin tener en cuenta que dependemos de los ecosistemas naturales que son el soporte físico que nos sustenta). ¿La realidad nos avasalla? Reflexionar sobre el mundo y su deriva nos puede motivar a la acción que cambie esa realidad.

Hace un tiempo leí un artículo de opinión de Marga Mediavilla -una mujer que reflexiona sobre el mundo y su deriva-, y me hizo recordar la figura de una de las mujeres que me han inspirado en mi devenir personal, Lynn Margulis. En dicho artículo hacía un certero análisis sobre el camino por donde nos lleva la tecnología y las nuevas habilidades que se le otorgan a los robots. Me pareció muy relevante la reflexión que hacía sobre las habilidades adquiridas por la inteligencia artificial y que tienen que ver con la “percepción” de que la cooperación es la mejor estrategia para evolucionar, dando la razón a Lynn Margulis y contradiciendo a Darwin y su idea de que la evolución se desarrolla mediante la competencia.

Tenemos que cooperar entre nosotros y ser muy sensibles al medio ambiente que nos rodea si queremos salir adelante, dejando atrás este modelo económico que está rompiendo los equilibrios de Gaia y poniendo en peligro nuestra supervivencia.

Margulis es la bióloga que nos proporcionó una de las teorías más revolucionarias de la historia de la evolución en ese sentido. En realidad, creo que en el fondo, es la base de la condición femenina: a saber, funcionamos con soltura en clave colaborativa o cooperativa. La competencia es más característica de “lo masculino” y es la base de lo que Darwin pensó que impulsaba la evolución de las especies.

Lynn Margulis fue microbióloga, genetista no convencional, divulgadora de la ciencia y, sobre todo, teórica de la evolución. Revolucionó la teoría de la Evolución reivindicando la simbiosis, que es una asociación de organismos en la que hay beneficio mutuo, y en la que ambos sacan provecho de la vida en común. Vio la SIMBIOSIS con el microscopio y se dio cuenta de que cada una de nuestras células era el resultado a su vez, de la cooperación entre otras células más sencillas que se habían aliado para trabajar juntas.

Yo la conocí siendo estudiante de Biología en una conferencia multitudinaria que dio en nuestra universidad. Nos deslumbró, al menos a mí, la energía y lucidez con que exponía lo que claramente constituía una visión muy femenina del mundo. Nos habló de la hipótesis Gaia sobre la que había discutido y debatido ampliamente con James Lovelock. La hipótesis en cuestión es aquella que considera a nuestro planeta como un organismo vivo. Y esa es una idea que entronca con la condición “femenina” de los cuidados y de la que bebe el ecofeminismo.

Lovelock, bioquímico inglés, fraguó la idea de que el ecosistema Tierra funciona como un superorganismo. Cuando publicó la hipótesis de Gaia, provocó una sacudida en muchos científicos, sobre todo en aquellos con una mente más lógica que odiaban un concepto que sonaba tan místico. Tanto más después de que la llamara Gaia, por la antigua diosa de la tierra.

Como Margulis relata en el prólogo de su libro ‘Planeta simbiótico’, no vio inmediatamente la relación de su endosimbiosis con Gaia. Primero fue una frase de su hijo que la hizo reflexionar y después el comentario de uno de su ex-alumnos: “la hipótesis Gaia es ver la simbiosis (asociación donde hay beneficio mutuo) desde el espacio”.  Lynn Margulis colaboró con James Lovelock en el desarrollo de la teoría de Gaia y cuando era entrevistada sobre el tema, argumentaba que suscribía la frase de Nietzsche: “La tierra es un lugar muy bonito, aunque está afectada de una enfermedad: los humanos.”

En el libro ‘¿Qué es la vida?’ Margulis nos invita, primero a explorar con ella, científica y filosóficamente, los enigmas y, de paso, a ahondar en los orígenes de la vida, examinando, por ejemplo, la conexión biológica entre muerte programada y sexo, la evolución simbiótica de los reinos orgánicos, la noción de la Tierra como un superorganismo y la fascinante idea de que la vida, y no sólo la humana, tiene libertad de acción y ha tenido un papel insospechadamente importante en su propia evolución.

Con la inspiración de las reflexiones que se hizo en su día Lynn Margulis podemos imaginar cómo abordar la crisis global asumiendo los postulados que ella aplicó en la Biología y que han acabado siendo admitidos por la comunidad científica, tan reacia al principio. Es decir, evolucionemos cooperando y desechemos la competencia como motor.

Y vuelvo a enlazar con el artículo que leí hace un tiempo: se está promoviendo una competencia feroz en esta sociedad capitalista. Estamos metidos en una dinámica de competencia de la que no sabemos salir. Decía la autora del artículo que “los robots han aprendido a cooperar entre sí para ser similares a los humanos, sin embargo, a los humanos no se nos permite hoy ese lujo. Nosotros debemos someternos a la ley del mercado y jugar los juegos del hambre global que nos impone el capitalismo. Aunque los robots hayan conseguido grandes avances siendo cada vez más sensitivos, nosotros debemos ser insensibles al drama social del desempleo, insensibles al deterioro ambiental, insensibles a nosotros mismos. Aunque la ingeniería moderna está descubriendo las cualidades superiores de la cooperación, nuestra máquina económica tiene como único mecanismo la competencia”.

Y lo que aprendemos de esto es que tenemos que cooperar entre nosotros y ser muy sensibles al medio ambiente que nos rodea si queremos salir adelante, dejando atrás este modelo económico que está rompiendo los equilibrios de Gaia y poniendo en peligro nuestra supervivencia.

De momento estamos demostrando ser bastante torpes a la hora de cooperar y solucionar los problemas globales. ¡Recuperemos el rumbo!

 

Artículo publicado originalmente el diario Andalucía Información el pasado 19/07/2017.

Sobre el proyecto de presa en Río Grande, Málaga

Estos días se vuelve a oír hablar de un proyecto descartado en 2.007 por el rechazo social que suscitó. Y es porque la Junta de Andalucía vuelve a mostrar interés, como método para evitar inundaciones.

Por ello quiero empezar diciendo que es rotundamente FALSO que la principal causa de las inundaciones sea que un río no esté regulado. Y decir, como argumento de refuerzo que va a prevenir crecidas e inundaciones en el río Guadalhorce, es falaz e incorrecto. Se puede pretender justificar la obra en que se precisa garantizar el abastecimiento de agua potable a varias zonas de la provincia, pero solo en caso de dedicarse exclusivamente al consumo humano, porque las demandas existentes aguas abajo, son en su práctica totalidad de regadíos.

Los embalses y trasvases de agua, de los que estamos sobredotados, tienen un gran impacto ambiental, y sirven para seguir incrementando la oferta de un recurso, el agua, que ya está sobrexplotado. En los últimos años, principalmente como consecuencia de la subida de las temperaturas a causa del cambio climático, los recursos hídricos disponibles en España se han visto disminuidos de manera muy importante.

En 2009 se aceptó una propuesta de IU para proteger Río Grande y retirar el proyecto de presa, esa propuesta instaba a la Consejería de Medio Ambiente a la protección integral del río y al Gobierno central a la retirada del proyecto de la presa de Cerro Blanco, incluido en el Plan Hidrológico Nacional. El río, que riega las huertas de buena parte del Valle del Guadalhorce, quedaría libre de cualquier nuevo proyecto destinado a embalsar sus aguas. Parece que, la situación actual de escasez de recursos hídricos es la que desentierra de nuevo estos proyectos. En su día hubo una fuerte presión vecinal, de grupos ecologistas, la Plataforma de Río Grande y ayuntamientos de la zona para evitar el deterioro de un río que es uno de los mejores de la provincia, porque no está apresado y nutre de agua a todos los acuíferos de la zona. En EQUO Málaga no podemos sino sentirnos decepcionados por esta vuelta atrás en una pretensión que no solventará los problemas que pretende.

Los embalses y trasvases de agua, de los que estamos sobredotados, tienen un gran impacto ambiental, y sirven para seguir incrementando la oferta de un recurso, el agua, que ya está sobrexplotado.

Proponemos en nuestro programa, el abandono definitivo de la construcción de embalses y trasvases (tenemos más de 1.100embalses en la actualidad), dado el gran impacto ambiental y social que genera y su cada vez más que dudosa utilidad. En agricultura, existen alrededor de 3.600.000 Has. de regadío, que suponen el 80 % del consumo. La superficie de regadío se sigue incrementando y por tanto el consumo. Si a ello unimos la reducción de los recursos disponibles a causa del cambio climático, todo apunta a una mayor sobreexplotación de los recursos hídricos, y por tanto a un escenario de total insostenibilidad.

Las siguientes medidas serían las deseables a corto plazo:

Moratoria a la creación de nuevos regadíos.

– Continuar con la inversión pública para el incremento de la eficiencia en la utilización de agua mediante la modernización de los sistemas de canalización y riego, pero con la obligatoriedad de que los recursos hídricos liberados, se destinen a reforzar los caudales ecológicos.

Establecimiento de un precio para el agua de riego que refleje la totalidad de los costes ambientales, sociales y económicos que conlleva su obtención, tal y como establece la normativa europea.

Para la protección del dominio público hidráulico y márgenes fluviales es necesario que a los ríos se les considere como lo que realmente son: ecosistemas fluviales, no meros contenedores de agua, donde habitan gran cantidad de especies animales y vegetales, y cuya existencia es fundamental para el mantenimiento de otros ecosistemas colindantes. El abandono en el que se encuentran los cauces, ha permitido que se hayan construido numerosas edificaciones en los mismos, lo que ha contribuido a que se hayan visto las consecuencias que todos conocemos con las riadas, que, al fin y al cabo, son demostración de la mala gestión y conservación de los márgenes de los cauces.

Deberíamos desarrollar un plan cuyo objetivo sea, la restauración ambiental de todas las riberas de nuestros ríos, mediante su limpieza y revegetación con especies arbóreas y arbustivas autóctonas, de cara a la recuperación de los bosques de ribera originarios en un ancho mínimo de 5 metros de zona de servidumbre. Así, no solo reduciríamos, sino que evitaríamos los efectos de esas inundaciones de las que nos lamentamos. También el mantenimiento de los caudales ambientales o ecológicos es fundamental para que puedan preservarse adecuadamente los ecosistemas fluviales. Los caudales ambientales actualmente fijados incumplen claramente la definición establecida en la Ley, siendo muy inferiores a lo que deberían ser.

Es necesario que a los ríos se les considere como lo que realmente son: ecosistemas fluviales, no meros contenedores de agua, donde habitan gran cantidad de especies animales y vegetales, y cuya existencia es fundamental para el mantenimiento de otros ecosistemas colindantes.

Río Grande, es el único cauce de la cuenca del Río Guadalhorce que no está regulado, por lo que se planteó como nueva fuente de recursos hídricos para el abastecimiento de la ciudad de Málaga, aprovechando la gran calidad de su agua para el consumo humano. Los aportes procedentes de la derivación del Río Grande, que se cifraban en 20 hm3/año, no subsanarían el déficit de abastecimiento en el futuro, ya que los recursos son ya insuficientes para abastecer a las demandas existentes aguas abajo, que son en su práctica totalidad regadíos. Así que lo que debemos plantear es una reevaluación de la situación, no permitir más extracciones ilegales ni más aumentos de regadíos y mejorar los sistemas de canalización evitando pérdidas al mismo tiempo que se les da uso a las aguas regeneradas.

Es necesario adaptarse a los recursos disponibles.  Por eso hay que dirigirse desde las políticas de oferta hacia la gestión de la demanda. Y transitar desde una oferta que no tiene en cuenta la finitud del recurso, hacia una gestión eficiente de la demanda implica no sólo la política de aguas, sino que debe abarcar la planificación general a largo plazo y la ordenación territorial, sobre la base de la contención de los sectores principales demandantes de recursos hídricos, como el urbano-turístico y especialmente el regadío. Una reducción eficaz de las demandas agrarias requiere no sólo más eficiencia (menores consumos hídricos por hectárea) sino también contener y reducir la superficie total de regadío.

 

El agua, un recurso sobreexplotado

En Andalucía, el agua es un recurso estratégico del que dependen las actividades productivas, la calidad de vida de sus habitantes y la supervivencia de ecosistemas de gran valor ecológico. Forma parte del patrimonio natural de los andaluces al ser corazón y motor de ecosistemas fundamentales como marismas, humedales, ríos…

El futuro del recurso debe pasar por una gestión sostenible e integral, como así se establece en la Directiva Marco de Aguas (DMA), apostando por un mayor control en la demanda o limitando la oferta que hasta ahora parece infinita.

En los últimos tiempos se ha hecho evidente la merma de recursos hídricos disponibles en España por los efectos del cambio climático, una creciente actividad extractiva que no respeta la capacidad de carga de los acuíferos, ni la disponibilidad de agua de las distintas cuencas hidrográficas.

La reducción de las precipitaciones y, muy especialmente, la subida de las temperaturas, han generado una reducción media del agua que va a parar a los cauces, de más del 20% en tan sólo 25 años. Si además consideramos que la actividad agrícola supone en torno al 80% del agua consumida en España, para poder recuperar un cierto equilibrio hídrico sería necesario aceptar el hecho de que este recurso es limitante en nuestro país y especialmente en Andalucía lo que requiere que definamos la superficie regada que podemos tener y mantener sin `poner en riesgo la propia actividad en el futuro y sin afectar negativamente otros usos, como está ocurriendo.  Por tanto es imprescindible incrementar la eficiencia en el uso del agua en agricultura, limitando la oferta y las concesiones de extracción de los acuíferos. Algunos expertos consideran que ya hemos superado en un 20% la extracción asumible, con los 4 millones de hectáreas regadas con las que contamos actualmente.

Los trasvases deben ser medidas excepcionales para suplir necesidades urgentes puntuales, y no para incrementar más el consumo de agua. Los planes hidrológicos que se aprobaron en 2016 no modificaban sustancialmente aquella concepción inicial  de la política de trasvases, a pesar de que se cuenta con un 20% menos de agua en España. Esos planes se hacían teniendo la idea de que el agua era infinita y era un modelo basado en el aumento de la oferta. Lo que no puede ser es que un siglo después sigamos sin entender que el agua que hay disponible es siempre la misma y que se recicla y recircula en un ciclo que estamos alterando. Cuando con nuestra actividad depredadora de recursos no lo tenemos en cuenta, sólo estamos propiciando que en un futuro próximo suframos limitaciones severas, tanto en el uso doméstico como en los cultivos. No se puede dar una oferta ilimitada de un recurso limitado.

La falta clara de gobernanza por parte de las Administraciones Central y Autonómica es un obstáculo para la correcta aplicación de las disposiciones de la DMA en España, ya que consiente la sobreexplotación del agua permitiendo asignaciones más allá de los recursos disponibles, lo que afecta al estado de las masas de agua e impide establecer políticas de gestión de la demanda eficaces. Este desajuste se utiliza, por parte de los usuarios y los propios Organismos de Cuenca, como justificación para solicitar la puesta en marcha de nuevos trasvases, infraestructuras de regulación y nuevas fuentes de recursos (a través de la desalación o la reutilización) para aumentar la oferta de agua.

Se debe desterrar la idea de que el agua es un mero recurso económico, sin tener en cuenta otros aspectos como los sociales o los ambientales. No se puede hacer política de aguas únicamente en función del uso económico. Esto provoca agresiones  a los ecosistemas fluviales, tanto a los cedentes como a los receptores. Desde el punto de vista social su simple planteamiento desencadena enfrentamientos entre unas comarcas y otras, de forma que lejos de esa pretendida vertebración en torno a lazos de dependencia y solidaridad hidrológicos son motivo de enfrentamiento. La gestión de los recursos hídricos pasa por ser uno de los temas que ha suscitado mayores controversias entre comunidades y comarcas cedentes y receptoras. Porque los desequilibrios entre disponibilidades reales y consumos de agua, son preocupantes y agudizan los conflictos provocados por el agua. En este contexto, la disponibilidad de agua, tanto en cantidad como en calidad, puede transformarse, en un futuro próximo, en un verdadero problema para nuestra sociedad.

Se debe desterrar la idea de que el agua es un mero recurso económico, sin tener en cuenta otros aspectos como los sociales o los ambientales.

La política hidrológica necesita como eje, la gestión ecológica de la demanda y no el aumento de la oferta. Asumir una política del agua planificada desde las disponibilidades hídricas y los condicionantes ambientales que contemplen objetivos como:  •la supresión de regadíos subvencionados para cultivos insostenibles; •prevalencia de la conservación de ecosistemas acuáticos; •eficiencia en la utilización del recurso; •garantizar la calidad del agua y proteger adecuadamente el dominio público hidráulico; •liberar las llanuras de inundación de la realidad territorial y del urbanismo ilegal; •eliminar la sobreexplotación de las aguas subterráneas; •proteger las zonas húmedas; •completar la depuración de aguas residuales; •establecer la recuperación de costes para todos los usuarios; etc., solo así se garantizaría una buena gestión, eficaz y eficiente.

Las perspectivas en relación al agua y las previsiones para España de las consecuencias del cambio climático podrían significar mayores temperaturas, precipitaciones menores, o más concentradas en el tiempo, y mayor evapotranspiración potencial. Lo cual incrementará los problemas de eutrofización de nuestras aguas, empeorando su calidad y reduciendo los posibles usos. Ante esta situación, la respuesta técnica de los gestores del agua debe centrarse, no sólo en aumentar la capacidad de regulación, sino en conceder mayor importancia a la gestión de los embalses, tanto en lo que se refiere a la reducción de los aportes contaminantes como en la mejora de la calidad de las aguas embalsadas.

La forma de gestionar embalses, determina también el funcionamiento y las posibilidades del ecosistema fluvial regulado río abajo. El ecosistema fluvial depende del régimen de caudales y de la calidad de sus aguas.

Hay, y se acentuará en el futuro, escasez de agua en amplias zonas de Andalucía debido al cambio climático, a los usos relacionados con la presión urbanística y el riego intensivo, así como a las actividades turísticas. Será fundamental la apuesta por el ahorro, la búsqueda de soluciones menos consumidoras de agua y el cierre del ciclo del agua de forma eficiente, depurando y recirculando.

Deben revisarse las futuras demandas de agua para no generar un problema de escasez, que también pondría en peligro los actuales cultivos de regadío. Y pensar en mejorar la gobernanza del agua en las cuencas para no tener que recurrir a estas medidas de trasvases.

Cada vez hay mayores consumos en la práctica totalidad de las zonas regables, y un aumento considerable de los niveles de salinidad. Por eso hay que insistir en que los llamados déficits hídricos no tienen que ver con los caudales de la cuenca sino con las crecientes peticiones de más agua de las comunidades de regantes.

La procedencia del agua que gastamos tiene 3 orígenes distintos: origen superficial, origen subterráneo y aguas reutilizadas. Debería hacerse un esfuerzo en conseguir mayor porcentaje de aguas reutilizadas lo que implicaría mayor inversión en la mejora de depuración y saneamiento de las masas de agua, con el consiguiente ahorro de las masas subterráneas y superficiales. Esta debe ser, una premisa a tener en cuenta antes que la propuesta de más construcciones y obras hidráulicas con la intención de aumentar la extracción para regadíos.

En años de menores precipitaciones que la media, como el de ahora, las campañas de riego se anticipan, y vamos hacia escenarios de aumento considerable de los periodos de sequía, mayores temperaturas, desprotección de la capa de suelo por pérdidas de masa arbórea y roturaciones para cambiar zonas de secano por regadíos… Todo esto lleva a una pérdida por evapotranspiración de las plantas. Ello nos debe llevar a ser escrupulosos con el agua embalsada y a poner coto al aumento descontrolado de los regadíos, en todas las cuencas de Andalucía.

 

El sector del cangrejo rojo y el respeto a la legislación: buscando alternativas

La introducción del cangrejo en las Marismas del Guadalquivir, data del año 1974. Trece años más tarde, un trabajo de Miguel Delibes e Isabel Adrián, concluía que este crustáceo  ya se había convertido en una presa bastante común para numerosos depredadores naturales de las marismas y es claro que su presencia afecta a la diversidad faunística del ecosistema favoreciendo a algunas especies y perjudicando a muchas otras. Hay que destacar el papel negativo del cangrejo sobre muchos aspectos de los ecosistemas en que se ha introducido, efectos sobre anfibios, turbidez y macrófitos, que, sin querer pecar de excesivamente técnica, debo decir que tiene consecuencias sobre toda la cadena trófica. Respecto a las aves, decir que favorece a algunas especies y perjudica a otras.

Por tanto, cabe decir que, treinta años después de ese trabajo pionero, es un hecho que el cangrejo rojo ha alterado la dinámica natural de las zonas húmedas españolas, que forma parte de las redes tróficas actuales de las marismas y que la pesca extractiva supone, aparte de una actividad económica que da empleo, una muy importante medida de control de su población.

De hecho para poder luchar contra esta especie invasora y poder erradicarla o, al menos, disminuir el tamaño de su población actual, es necesario pescarlo, aunque la pesca no se comercializase.

Por tanto, el hecho es que la sentencia del Tribunal Supremo, planteaba una tremenda paradoja porque su aplicación literal tendrá como consecuencia más inmediata,  un efecto contrario a lo que se pretende que es erradicar esta especie invasora limitando su uso como alimento autorizado.  Además de los efectos negativos socioeconómicos en la zona.

Si  el sector del cangrejo rojo para totalmente su actividad, y deja de extraer de la marisma cuatro millones de toneladas de crustáceos anuales (son las cifras que se manejan), la consecuencia inmediata va a ser un incremento tremendo de la población de cangrejos. Esto afectará a los equilibrios de las redes tróficas del ecosistema que se han establecido hasta la actualidad, no hacia su dinámica natural sino en dirección contraria y, con mucha probabilidad, tendrá efectos negativos en el cultivo del arroz de la zona y en el buen funcionamiento de los sistemas de irrigación. Además de facilitar que el cangrejo invasor colonice nuevas áreas al disminuir la presión sobre él.

La solución no puede pasar por modificar la normativa actualmente en vigor al albur de los intereses políticos. No se pueden  utilizar los instrumentos legales para poner parches en vez de hacer propuestas de transición ecológica de la economía que permitan aunar la protección del medio ambiente, la generación de empleo estable y sano y la calidad de vida.

Por eso,  una solución coherente debe respetar la legalidad vigente y las directrices  europeas en materia de especies invasoras.  A corto plazo, un Plan de Control y Erradicación progresiva del cangrejo rojo que permita mantener los jornales que dependen del sector, y a medio plazo un Plan de Control de Especies Invasoras que conlleve la implantación en la zona de un Centro Experimental de Investigación y Desarrollo que se dote de los recursos y medios necesarios para hacer cumplir la legislación en materia de especies invasoras. La dotación económica para este centro puede proceder de fondos comunitarios. Siendo Doñana uno de los Parques Nacionales más emblemáticos de Europa, este centro puede convertirse en referente de control de especies invasoras a nivel mundial.

Una solución coherente debe respetar la legalidad vigente y las directrices  europeas en materia de especies invasoras.

En vez de crear una excepción para la pesca del cangrejo rojo, o modificar la normativa ambiental, como proponen quienes, como  PP y  PSOE, no ven alternativas, se debe asumir que tenemos que disminuir la población de cangrejo mediante la aplicación de un plan de gestión que use a la pesca como el medio de hacerlo. Se trataría de diseñar un plan técnico que contemplara una extracción del recurso por encima de su capacidad de reposición y convencer de su viabilidad a las autoridades comunitarias. Existen precedentes de la participación de los pescadores, administraciones locales  y convenios entre entidades a través de fondos europeos  para el control de esta especie invasora en otros lugares de España  y protocolos de las tareas recomendadas para realizarlo.

Sobre qué hacer con esa pesca, dada la limitación de recursos presupuestarios en la que vivimos, especialmente en gestión ambiental, sería complicado eliminar, valorizar o compostar toda esa biomasa. Además, es necesario dar una respuesta rápida y consistente a las personas que viven de ello. Así que nos parece asumible, justificado y defendible que durante  un período transitorio regulado y establecido en base a criterios técnicos y socioeconómicos, se pueda seguir comercializando el total o parte de la pesca obtenida con el principal fin de controlar y disminuir la población  de la especie invasora. Si las cosas se hacen bien, lo esperable es que esa producción fuese decreciendo anualmente. Para ello sería necesario que las extracciones de cangrejos se planificaran teniendo en cuenta la fenología reproductora de la especie para limitar su éxito reproductor, en lugar de para mantener su productividad.

Esta comercialización estaría justificada porque con ella se financiaría el control de la población de la especie invasora a la vez que limitaría y repartiría en el tiempo los efectos negativos socio-económicos que supone suprimir esta actividad en las poblaciones de la zona.

Supondría poder contar con un periodo de transición para que el alto porcentaje  de la población que se dedica a esta actividad profesional  disminuyese de forma paulatina en favor de actividades alternativas cuya implantación se podría favorecer dedicando recursos del pilar 2 de la PAC, el correspondiente al desarrollo rural, a este fin. Sería importante que como modelo de gestión final se planificara una inversión pública en el mantenimiento del control de la población de cangrejos utilizando para ello una parte de la mano de obra de las poblaciones que hoy día viven del cangrejo, que en gran medida podría implementarse con ayuda de fondos europeos a través de un proyecto LIFE como se ha hecho en otros lugares.

Para que esta propuesta funcionara y fuese admitida debería estar auditada externamente y la gestión de la pesca ajustada a un modelo plurianual y un control que asegurase que el objetivo de la disminución de la población de la especie invasora  se mantuviese sin prostituir. Este plan de gestión debería incluir otras medidas complementarias y especiales desde el principio y también para cuando la pesca “comercial transitoria” no fuese rentable. Por ejemplo, medidas de gestión que favoreciesen el incremento de poblaciones de depredadores naturales autóctonos como el galápago leproso, algo que se está probando en otras zonas, como Cataluña.

En paralelo y desde el primer minuto hay que potenciar un plan de desarrollo rural en la zona que permita transitar hacia una situación de no dependencia de este recurso en una plazo de tiempo razonable. Una posibilidad factible sería  potenciar la producción de arroz ecológico, como en el delta del Ebro. Esta transición es posible y además tendría efectos ambientales positivos para el entorno, pero requiere planificación y un apoyo institucional decidido.

 

Agricultura sostenible y con futuro en la Axarquía malagueña, ¿es posible?

¿Qué necesita la comarca de la Axarquía para tener un sector agrícola sostenible y con futuro?

Cuando hablo de futuro, no me refiero al año que viene, ni a los próximos 5 años, me refiero a que los hijos de los productores que ahora cultivan aguacates y mangos puedan seguir ganándose la vida cuando sean ellos los responsables de las explotaciones.

La producción de alimentos, en este caso de frutos subtropicales, depende del mercado, de la oferta y la demanda, pero NO TENDRÁ FUTURO si no se incluye en los balances, además de los aspectos económicos, la disponibilidad de los recursos necesarios para producir, que son SUELO, AGUA Y DIVERSIDAD y lo hacen para el presente y el futuro.

La verdadera protagonista en la comarca, por ser ahora el factor más limitante, es el AGUA, aunque no estaría de más analizar también, el maltrato que está sufriendo el suelo en la comarca. Con movimientos de toneladas de tierra para habilitar el cultivo en zonas de pendientes muy elevadas y por encima de la cota de 140 metros, que era una cota límite para el desarrollo del regadío.

Es necesario plantear restricciones a la extensión del riego y asegurar y mejorar la eficiencia del mismo en las zonas que ya cuentan con él.

Hay que ponerle freno a nuevas plantaciones. Y asumir, sin engañar al sector, que el agua regenerada y otras pequeñas actuaciones que se puedan hacer para mejorar la situación no suponen un gran volumen y no pueden dar lugar a incrementos de superficie de riego sino a asegurar el riego de lo que ya está plantado, que es mucho. Asumirlo será positivo para el sector, aunque ahora en el corto plazo no sea popular.

El sector y las comunidades de regantes  hablan de que la solución pasa por “trasvasar agua de donde sobra”. Habrá que aclarar para quien no sea consciente de ello, que el agua NO SOBRA en España.

A nivel estatal, el balance hídrico de nuestro país es negativo y lo es aún  más en la zona que nos ocupa y también en las zonas próximas de donde se suele proponer trasvasar agua. Y esa situación es probable que empeore porque la demanda del recurso y su consumo es cada vez mayor y ha crecido mucho en general.

El agua que vemos fluir superficialmente, -desgraciadamente en poco sitios de nuestra comunidad-, no sobra. Está conectada con las subterráneas y en la medida que extraigamos el agua superficial de las cuencas, acabaremos afectando negativamente a las aguas subterráneas. Es un ciclo cerrado, y acabaremos creando un déficit de muy difícil gestión, cuando comprometa el suministro a las poblaciones. Así que hablar de cuencas excedentarias en nuestro Sur, es faltar a los datos.

Conviene recordar que, del total de agua extraída para uso humano, en términos generales, un 70% se dedica de media a la agricultura y los datos disponibles de la comarca de la Axarquía indican que se está en ese rango o incluso algo más.

Por otro lado, anualmente llueve de media en la comarca 460 L/m2/año y la evapotranspiración potencial estimada está en los 1200L/m2/año, bastante más del doble. Lo que da una idea, a grosso modo, del déficit en el balance que tenemos. Más, si cabe, al considerar la gran demanda de agua para riego que ya existe en la actualidad y la permanente demanda de nuevos aumentos de regadíos.

Es necesario ser conscientes de que el planeta tiene límites y que los recursos renovables no se pueden gestionar como si fueran ilimitados.

La demanda actual ya supera con creces la disponibilidad que se puede cubrir en el presente:

  • En cuanto al Aguacate: asumiendo que hay unas 6.400 hectáreas de aguacate y que estas plantaciones consumen agua en un rango que va de los 7.000 a los 9.000 m3/Ha/año, en función del sistema de riego y, considerando un valor medio de 8.000 m3, se obtiene una necesidad media anual de 51 hectómetros cúbicos para este cultivo en la comarca.
  • En cuanto al Mango: en principio,necesitan menos agua y requieren unos 6.000 m3/Ha/año, si el riego es eficiente. Considerando 3.120 Hectáreas de cultivo, la estimación de necesidades es de casi 19 hectómetros cúbicos/año.
  • Otros regadíos pueden suponer de 12 a 13 hectómetros cúbicos más.

Esto significa que la demanda de agua, y enfatizo demanda de agua para riego está sobre los 82,8 hectómetros cúbicos/año ahora.  Y esta es una estimación conservadora que asume el uso de sistemas eficientes de riego, sobre todo en mango. Hay estimaciones y estudios que indican que la demanda puede superar los 100 Hectómetros cúbicos/año.

Estas necesidades de agua hay que balancearlas con la disponibilidad del recurso en la actualidad, que depende en buena medida de dos fuentes:

  • Por un lado, el pantano de la Viñuela que, según datos de Axaragua, provee consumos anuales de 30 hectómetros cúbicos, 15 para uso urbano y 15 para riego.
  • A ello habría que sumar lo que llueve de media sobre los subtropicales y resto de riegos. Asumiendo una eficiencia del 100% en su uso y una interceptación de sólo el 15%, esta lluvia supondría 37 hectómetros cúbicos de media. Aunque hay que decir que ha sido bastante menor durante este año hidrológico, y los escenarios que plantea el Cambio Climático es que esta circunstancia NO sea puntual, sino la tónica a futuro.

Haciendo el balance entre disponibilidad y demanda, tenemos un déficit medio de 30,8 Hectómetros cúbicos/año.

Prácticamente hace falta otro pantano de la Viñuela dedicado sólo a riego.  Este año el déficit ha sido superior, unos 43,4 Hectómetros cúbicos y es posible que los déficits sean superiores porque, como ya he dicho, hay balances calculados que incrementan la demanda un 20% o incluso más.

Pero la pregunta del millón es ¿y cómo se cubre este déficit entonces?

Aunque hay algo de reutilización de agua, el grueso de la respuesta tiene que estar en la extracción y consumo de agua subterránea de un modo insostenible. De manera que estamos reproduciendo el modelo del poniente almeriense de no contención del crecimiento de la superficie invernada con las consecuencias negativas que todos conocemos a nivel del acuífero. Pero no es sólo una cuestión de ecologistas, porque también tiene consecuencias negativas a nivel de rendimiento monetario por hectárea, no hay que olvidarse de ello.

Dicho lo cual,

¿Quién está poniendo en peligro la viabilidad de los subtropicales en la comarca en el medio y largo plazo? ¿Quién está poniendo en peligro los empleos de la comarca en el medio y largo plazo? ¿Cómo queda la viabilidad del modelo de agricultura que hay ahora en la Axarquía?

Seguir exigiendo aumento en las Hectáreas de regadío, como ya ha hecho el Partido Popular en el Parlamento Andaluz es populista, cortoplacista e insostenible y, si se analiza en profundidad, no contempla un mañana para la comarca.

Llegados a este punto, no cabe otra, que hacerse consciente que el planeta tiene límites y que los recursos renovables no se pueden gestionar como si fueran ilimitados. Que una gestión sostenible implica que la actividad sea económicamente viable ahora y en el futuro. Y que los recursos dejan de ser renovables cuando los consumimos a una velocidad mayor que la necesaria para su regeneración natural. No resulta cómodo decir estas cosas en la comarca, pero hay que decirlas. Para afrontar los retos que tenemos y los que vienen, en relación a los usos del agua hay que dar respuesta a esta situación de insostenibilidad.

25 Años de AVE con poco que celebrar

Cuando se cumplen 25 años de la puesta en servicio de la primera línea de AVE en España, la que une Madrid con Sevilla, es buen momento para evaluar lo que ha supuesto esta infraestructura para la movilidad general de los españoles.

Asumiendo que la función esencial del transporte es garantizar la accesibilidad a los bienes, servicios y contactos con las demás personas, independientemente del lugar donde vivan, la capacidad adquisitiva que se tenga, la edad o el género, y sin generar más movilidad que la estrictamente necesaria,  la inversión destinada a infraestructuras para la movilidad y el transporte debe ir en consonancia con las necesidades actuales y anticiparse a los escenarios futuros esperables.  Y es, por ello  importante, definir muy bien las prioridades de inversión en relación a la movilidad. Tanto si hablamos de personas como de mercancías.

Hace 25 años se decidió que esas prioridades pasaban por apostar fuertemente por una infraestructura tan costosa y de dudosa rentabilidad social como la Alta Velocidad Española (AVE).

Sin embargo, tras esos 25 años queda despejada la incógnita  ya que se puede comprobar, con los datos acumulados en este tiempo,  lo  irracional de fiar el futuro del ferrocarril a la Alta Velocidad en nuestro país (somos el  segundo en número de kilómetros del mundo, no así de usuarios),  la colosal “deuda pública”  que ha generado, la “expulsión de usuarios” del tren por el elevado precio del AVE, los “impactos ambientales” que genera sobre todo por la fragmentación cada vez mayor del territorio y la ineficiencia energética que supone, la ”desconexión” de los pequeños municipios y zonas rurales que ven pasar el AVE por sus estaciones, antaño operativas y ahora semiabandonadas o abandonadas del todo;  el “cierre sistemático” de líneas normales, de trenes  de media y larga distancia, la escasez de inversiones en cercanías que mejorarían grandemente los movimientos en las áreas metropolitanas de las ciudades mas grandes … en fin, demasiados efectos colaterales que se dejan fuera de la propaganda para vender  tan  elitista obra.

El salto tecnológico que supone la alta velocidad conlleva tres consecuencias fundamentales:

1) una disminución muy importante de su funcionalidad como medio de transporte (incompatibilidad con la mayor parte de las mercancías y con los servicios regionales y de cercanías),

2) la reducción de la eficiencia energética, y

3) la multiplicación de los impactos ambientales (emisiones, ruido, fragmentación del territorio, etc.).

Y esto  se traduce en unas infraestructuras de transporte con elevados costes para la sociedad. Por ejemplo, se subvenciona gran parte del coste del billete. En la que supuestamente es la línea más rentable, la Madrid- Barcelona, el usuario del AVE solo paga el 33% de su coste real. El 66% se lo pagamos entre todos, a través de la Administración. Y es un servicio  que deja fuera a las personas más desfavorecidas, siendo claramente elitista. Además de todo esto, el mantenimiento de 1 km de vía convencional supone un coste 10 veces inferior al del mantenimiento de 1km de vía  de alta velocidad. Desde el año 1992 hasta el año 2015, se han pedido fondos a los bancos europeos por valor de unos 70.000 millones de euros para financiar las obras de la infraestructura de Alta Velocidad. Y, evidentemente, esa apuesta exclusiva ha hecho que se abandonara la valiosa red ferroviaria que ya teníamos.

La construcción de cada kilómetro de Alta Velocidad supone un coste de unos 9 millones de euros, y unos 100.000 euros anuales en mantenimiento. Tenemos  más de 3100 kilómetros de vías de alta velocidad, sin embargo,  lo realmente importante,  la rentabilidad social de una movilidad que sirva para todos, no se ha conseguido.  Puestas a comparar, podemos hacerlo con nuestra vecina,  Francia, donde viajan unos 120 millones de viajeros anuales en una red de alta velocidad de 2000 kms aproximadamente, construida sobre las infraestructuras preexistentes, que admite el transporte de mercancías y la circulación de trenes convencionales con paradas intermedias.  Sin embargo,  y a pesar del aumento de viajeros de la Alta Velocidad española, ésta no supone más que entre un 5 y un 7% de los viajeros diarios. Y recibió en el año 2016 el 67 % de todo el presupuesto de ferrocarriles.

Tenemos  más de 3.100 kilómetros de vías de alta velocidad, sin embargo,  lo realmente importante,  la rentabilidad social de una movilidad que sirva para todos, no se ha conseguido.

Este caso de la apuesta por el AVE, se puede comparar al reciente caso conocido de las enormes infraestructuras de depuración de aguas residuales en muchos pequeños municipios de Aragón donde la desproporción entre las necesidades reales y las infraestructuras planteadas por empresas constructoras, era de tal calibre, que han dejado unas deudas brutales e inasumibles, además de dejar en el territorio la huella de obras monstruosamente exageradas e infrautilizadas.

Y resaltar de nuevo, que la infraestructura ha elevado la deuda pública de las empresas Grupo Renfe y Adif, hasta unas cifras descomunales, estimadas en cerca de 20.000 millones de euros, que ha tenido un peso de impacto en la deuda pública, cercana al 100% del P.I.B. y que está costeando la ciudadanía en forma de recortes, expolio del patrimonio público e impuestos.  Si se apuesta por AVE, no hay dinero para más, no hay dinero para otra cosa, y el agujero negro generado es enorme. En los cercanías, como en el resto de la red convencional, las mejoras necesarias no han podido ser ejecutadas por falta de fondos ante la apuesta en exclusiva por el AVE.

Hemos de recuperar  la red de ferrocarriles que ya tuvimos en el siglo pasado, no hace tanto,  ampliándola para que cubra bien todo el territorio, pero jugando, en todo caso, y como alternativa eficiente, con trenes de velocidad alta (hasta unos 200 km/h) menos costosos y que  también ofrecen unas velocidades competitivas, pero no AVEs que, alcanzando mayores velocidades, dejan incomunicadas las ciudades intermedias por las que pasan.

Es injusto el estado de desvertebración que sufrimos  por esta causa, en términos de movilidad por tren,  porque a eso conduce  el modelo de movilidad que ha imperado en los últimos años y por la que han apostado los dos partidos hegemónicos hasta ahora, ( tanto PP como PSOE) con las líneas AVE frente a los ferrocarriles tradicionales.

Sabemos perfectamente que nuestra alternativa a la contaminación y al derroche pasa por transportes públicos, eficientes y limpios. Por eso la jugada a futuro, teniendo en cuenta que urge ir adoptando medidas de mitigación al Cambio Climático pasa por el Ferrocarril, pero uno que se ajuste a un diseño bien planificado, vertebrador, que solucione la movilidad de mercancías y de personas, que amplíe la red de ferrocarriles existente,  con el fin de cubrir todo el territorio con alternativas eficientes, menos costosas, mas democráticas, es decir, que sean asequibles para todos y no únicamente para los privilegiados, porque incluso a esos que se lo permiten les pagamos entre todos la mayor parte del coste real.

Importante resaltar que solo el 4% de las mercancías se transportan por ferrocarril, muy lejos de los porcentajes de la Unión Europea. Necesitamos con urgencia que esto cambie. Y que se contemple también como una prioridad irrenunciable, la construcción de los dos tramos del Corredor Mediterráneo que nos conecte por ferrocarril con el resto de Europa.

La gran dificultad que hoy por hoy, tiene el desarrollo de una buena vertebración territorial con ferrocarril está en la imprudente e irreflexiva apuesta de las administraciones, tanto central como autonómicas,  por el AVE.

Con todo, se constata tras todo el deterioro sufrido en los ferrocarriles en España en general, pero en Andalucía especialmente,  un rápido crecimiento de la resistencia social frente a los recortes ferroviarios: numerosas plataformas se están  activando y reivindicando el derecho a un transporte de calidad, eficiente, sostenible y para todas. Plataformas que quieren  evitar el cierre de  líneas, que demandan  mejor servicio o exigen la reapertura de líneas cerradas cuyo beneficio social es incuestionable. Por ello, en el 25 aniversario de la apertura de la primera línea entre Madrid y Sevilla, replanteemos la pertinencia de continuar por esta vía.

 

Artículo publicado originalmente en Público el pasado 21/04/2017 junto con Juan López de Uralde, diputado y coportavoz de EQUO.