Archive Tag:Territorio

El uso ineficiente del territorio en busca de inmoderados beneficios empresariales

Urbanísticamente, la situación que tenemos en buena parte de las ciudades del país, es de desproporción de suelos cubiertos de cemento, dispersión constructiva y fragmentación de espacios. Necesitamos alcanzar un uso eficiente del suelo en las ciudades, no crecer ilimitadamente hasta ocupar la última cuadrícula de territorio. Porque hemos generado un impacto imborrable en la calidad de nuestros paisajes, y mermado los recursos bioproductivos, de enorme valor para el sostenimiento de la vida.

El cambio de modelo urbano-territorial que hay que acometer no solo afecta al planeamiento, sino a casi todas las políticas y áreas de competencias que en él confluyen. Hay que considerar la importancia de:

  • Orientar el urbanismo hacia el modelo de ciudad compacta, diversa, eficiente y cohesionada socialmente.
  • Hacer un uso razonable y sostenible de recursos, y no empeorar la calidad de vida de la ciudadanía. De fundamental importancia para garantizar esa calidad de vida, es crear áreas verdes amplias, con “bosques” o arboledas de espesura y frondosidad mínimas que “naturalicen” los barrios.
  • Cumplir los objetivos de emisión fijados en los protocolos y acuerdos internacionales. Tanto mas, por cuanto nuestro país es especialmente vulnerable a los efectos constatados del Cambio Climático. Y también los constatados en la experiencia con COVID-19, de que se puede mejorar la calidad de nuestro aire reduciendo las emisiones de vehículos a motor.
  • Aprender y asumir una nueva cultura de la movilidad y accesibilidad que permita cumplir esos objetivos de reducción de emisiones.
  • Adaptar edificios, infraestructuras y entornos al clima.

En definitiva, poner en marcha una política que articule y relacione todas las funciones y actividades que confluyen en los tejidos urbanos, en los que la proximidad y la habitabilidad reduzcan las necesidades de movilidad. Porque hay que usar como criterio fundamental en el desarrollo urbano de las ciudades, la eficiencia energética y al consumo razonable de recursos. Y los suelos van siendo consumidos sin mesura y con demasiada despreocupación.

A pesar de saber todo esto, estamos viendo cómo se toma el rumbo equivocado y continúan los movimientos especulativos del sector inmobiliario que tiene en el suelo su principal capital a explotar.

Ejemplo de desarrollo urbano ineficiente, es el exceso de suelo calificado para uso de gran superficie comercial, sin que se reúnan las condiciones mínimas para ello y condicionando el uso global y la movilidad, allá donde se implantan. Hemos asistido a una auténtica inflación de suelos calificados para esos usos, sin que se hayan evaluado correctamente los impactos que producen en la ordenación del territorio, ni tampoco su necesidad o utilidad.

Ejemplos de que esto es así no paramos de encontrar por el territorio, especialmente en áreas litorales ya muy explotadas. El último caso del que acabo de tener noticia: La Empresa INTU, que se presenta tal que así en su web:

“Creamos lugares donde a la gente le encanta estar, donde los visitantes sonríen, las marcas triunfan y las comunidades prosperan”

Posee centros comerciales en el Reino Unido y España, en algunas de las mejores ubicaciones.

Pues bien, parece que esta Empresa ha logrado superar las dificultades que afrontaba para poner en marcha uno de sus proyectos en la Costa del Sol malagueña. Un resort de ocio de grandes dimensiones en Torremolinos, en una de las últimas pastillas de suelo del municipio, que contará con 235.000 metros cuadrados de superficie, 20 operadores de ocio diferentes y 70 restaurantes.

Según publicitan en su web: “Creamos destinos ganadores, creando experiencias atractivas y alegres que hagan sonreír a nuestros visitantes y ayuden a los clientes a prosperar. Nuestra inversión en nuestros activos del Reino Unido crea los elegantes y buscados destinos de compras que desean los clientes y visitantes.”

La operación estaba pendiente de aprobación por las autoridades competentes europeas, en atención a las normas de la Unión relativas a las concentraciones de empresas mediante fusión o adquisición. Recibida esa aprobación y tras evitar la quiebra vendiendo participaciones en otras empresas, dispone de liquidez para seguir haciendo negocios ocupando suelos. Será una de las grandes operaciones de inversión inmobiliaria del año. Asumen que se irá recuperando la afluencia a las grandes superficies comerciales en las próximas semanas -de acuerdo con las fases decretadas por el Gobierno- aunque se producirá «paulatinamente». Tiran para ello del caso de China, que cinco semanas después del levantamiento del confinamiento, la afluencia a los centros comerciales se ha recuperado progresivamente, aunque sigue en niveles inferiores a los de otros años.

Precisamente en estos días ha sido difundida en prensa la posición del director del Observatorio de Medio Ambiente Urbano de Málaga (OMAU) al respecto del urbanismo hacia el que se debe tender. En “Ciudad y Territorio” Marín Cots, director del Observatorio, plantea el objetivo y la necesidad de ir a “la ciudad compacta, compleja y de proximidad”. Asume que vivir bien sin rebasar los límites ecológicos requiere transiciones fundamentales en los sistemas de producción y consumo, que son los responsables últimos de las presiones ambientales y climáticas. Y alude al análisis del Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio de la Universidad Politécnica de Madrid, que ha publicado un trabajo titulado “Hacia la Ciudad de los 15 minutos frente al Covid-19” en el que muestran la necesidad de disponer de bienes y servicios a un km. a la redonda de donde vive cualquier ciudadano, lo que viene a suponer una distancia de unos 15 minutos, concepto también usado por la alcaldesa de Paris, Anne Hidalgo, “Ville du Quart D’Heure” cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida y la calidad del aire generando proximidad. Para ello nada mejor que las distancias cortas. Las que permiten comprar en tiendas de alimentación, acceder a diversos servicios, ir a un colegio cercano, o acudir a zonas lúdicas y de esparcimiento sin tener que hacer largos recorridos. Sin embargo, Marín Cots no se pronuncia frente a estos grandes proyectos que van en dirección contraria.

Evidentemente para tener una ciudad de cercanía es necesario disponer de una densidad urbana mínima que haga operativa y rentable la instalación de actividades económicas. Sin embargo, ninguna administración cuestiona que se siga favoreciendo y permitiendo el asentamiento de grandes áreas comerciales segregadas del resto del entramado urbano. Ya sabemos que un barrio muy denso o compacto no tiene por qué ser diverso. Tenemos ejemplos en las ciudades donde abundan, los barrios dormitorios que no tienen servicios o comercios. La complejidad es una condición necesaria para hacer un modelo urbano eficiente. Por eso diseñar espacios segregados de la trama urbana no es lo adecuado.

Las Leyes del Suelo y su aplicación en todas las urbes del Estado, necesita cambios estructurales, pero dudo que deban ser en la línea propuesta por la Junta de Andalucía, que quiere elaborar una nueva Ley del suelo1 con premisas que no aseguran la protección del suelo que ahora precisamos. La ocupación de suelos (recurso esencial, escaso y puesto en peligro por desarrollos especulativos) es algo que la ley debe controlar.

En las ciudades densas y complejas el uso del vehículo privado no suele llegar al 25% del transporte modal. Para lograr ciudades así, es necesario modificar los sistemas de planeamiento urbano, tendiendo a un modelo de proximidad y complejidad de usos, buscando la manera de compactar la ciudad que se haya dispersado, y evitando que lo siga haciendo. Por ello, insisto, no son opción las grandes superficies comerciales o de ocio que lo que hacen es estimular el uso de vehículos privados a esos centros comerciales de la periferia. Además de agotar ese recurso fundamental que es el suelo, con construcciones banales de las que hay exceso.

Publicado en Blog Sostenible el 22 de mayo de 2020